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A propósito del litigio de la PUCP

Alvarez Rodrich, o el velasco-montesinismo informativo

Viernes 16 de septiembre de 2011

Suele decirse que hay dos tipos de periodismo, el de información y el de opinión. Pero en el Perú abunda un extraño y deplorable tercer tipo, el periodismo de difamación. Lo ejercieron en gran escala el dictador Velasco Alvarado a través de la prensa confiscada en los años 70, y Vladimiro Montesinos a través de la prensa “chicha”en los 90. Y lo ejerce hoy la prensa de izquierda, por ejemplo un reciente artículo de Oscar Miranda (4/9/2011) en “La República” que comentando nuestra visión sobre el litigio de la PUCP califica de “filofascista” a Tradición Familia Propiedad [1], cuando todos saben que esta familia de asociaciones de inspiración católica siempre se posicionó contra el fascismo y el nazismo, debido al carácter socialista y anticristiano de ambos.

Ese periodismo del falseamiento —mejor sería llamarlo anti-periodismo— consiste en sustituir la precisión informativa o el análisis objetivo de hechos reales por calumnias, injurias y ofensas gratuitas, como si andanadas de adjetivos e insultos pudieran compensar de alguna manera el vacío informativo o la insuficiencia de argumentos.

Un ejemplo: cuando la balanza de la pugna legal entre la PUCP y el Arzobispado de Lima comenzó a inclinarse decisivamente del lado eclesiástico (que se limita estrictamente a hacer valer sus legítimos derechos), la caviarosfera izquierdista y la pitucosfera liberal se alborotaron hasta la histeria. Y, a falta de razones, se lanzaron en coro a desinformar y difamar a su gusto. Su blanco, como siempre, fue el Arzobispo de Lima. La cordura, el respeto, la circunspección, el trato civilizado, desaparecieron. El estilo panfletario saltó de los pasquines “chicha” a la mal llamada prensa seria (que cada día lo es menos...). Numerosos columnistas convirtieron lo que era una simple disputa judicial sobre la administración compartida de la Universidad —tal como la dispone el testamento del Dr. José de la Riva-Agüero y Osma— en una verborragia incendiaria y fantasmagórica, que presenta injuriosamente al prelado limeño (quien es el Gran Canciller de la PUCP) como un eclesiástico ambicioso, ávido de “apoderarse” de esa casa de estudios.

Y cuando, en estricta conformidad con la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesia de 1990, a mediados de este año la Santa Sede exigió a través del Arzobispo de Lima que la Universidad adecúe sus estatutos a su carácter católico originario, el Rector Marcial Rubio, en declaraciones incendiarias, no encontró nada mejor que acusar al Cardenal de ser “enemigo de la Universidad” [2].

Ahora, un artículo de Augusto Álvarez Rodrich ilustra bien hasta qué extremos está llegando ese periodismo de difamación. Ya desde el título, “El Gran Chauchiller”, revela el animus injuriandi del texto, plagado de agravios personales: afirma que la intención de “garantizar los valores católicos en la universidad”, tal como lo requiere la Iglesia, correspondería a un “embate de un sector político que pretende imponer una visión monocorde en la sociedad”, y es parte de “un ataque orquestado por un sector conservador” para “aplastar” (sic) a la Universidad; el Cardenal “abusa de su posición religiosa”, buscando la “destrucción de lo que es hoy la Universidad” para ponerla “al servicio de sectores dogmáticos, arrogantes e intolerantes”. Y por fin, cual panfletario calientaplazas, Alvarez Rodrich instiga a “rechazar el objetivo dogmático, oscurantista y prepotente que motiva al cardenal Cipriani” mediante “manifestaciones públicas, comunicados y otras acciones” y concluye: “¿No tiene la PUCP una Camila Vallejo que salga al frente ya?”, en alusión a la agitadora comunista que lideró los recientes motines estudiantiles en Chile [3].

Como se ve, pura adjetivación parcializada y vacía, pero agresiva y ultrajante, atribuyendo al Arzobispo de Lima las peores intenciones, seguida de una clara instigación a amotinarse contra los derechos del Arzobispado. En este clima, la verdad es sacrificada a los intereses de la ideología. Volvemos así al reino del velasco-montesinismo informativo: un velasquismo sin Velasco, un montesinismo sin Montesinos, pero no menos inescrupuloso que aquellos. ¿Esto es “periodismo”, o es agit-prop en los peores moldes de la desinformatsiya soviética?


Lea y comparta el artículo: Ser o no ser, el dilema crucial de la PUCP, en http://www.tradicionyaccion.org.pe/tya/spip.php?article152


[2“Diario 16”, 22-8-2011.

[3Augusto Alvarez Rodrich, El Gran Chauchiller, http://www.larepublica.pe/08-09-2011/el-gran-chauchiller.



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Comentarios

  • Apreciados amigos:

    Encontrar su pagina ha sido muy bueno porque presentan un enfoque diferente a lo que acontece en la PUCP.

    Allí mucho se habla de tolerancia y pluralidad, pero la misma no se practica.

    A mi me han ofrecido dinero en forma de sueldos para renunciar, me han ofrecido licencia sin goce de haber para renunciar y aun me han mandado a contar libros en la biblioteca para aburrirme, ademas de hostilizarme continuamente a traves del Jefe del Departamento de Ingenieria.

    Y ahora estan a punto de sacarme.

    Porque el Sr. Alvarez Rodrich no verifica estas situaciones que acontecen en la PUCP bajo la actual gestión.

    En la PUCP no son tolerantes ni plurales. Son despoticos y autoritarios.

    Muchas gracias.

    Responder

  • Estimado José, dependiendo de la función que ejerzas en la Universidad (que tu mensaje no especifica), sería recomendable que examines a qué instancia puedes dirigirte para resguardar los derechos que consideras lesados. Tu mensaje no nos da elementos para darte una opinión más precisa al respecto.

    Pero no es la primera vez que recibimos quejas de discriminación ideológica en la PUCP.

    Responder

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