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El papel central de Plinio Corrêa de Oliveira en la formación de la derecha religiosa internacional

Por Julio Loredo de Izcue

Domingo 17 de octubre de 2021

En la mitología revolucionaria, el proceso histórico avanza constantemente hacia formas de pensar, sentir y vivir cada vez más liberales, más igualitarias, más tolerantes, más laicas, más inclusivas, en definitiva, más “modernas”. En otras palabras, va siempre hacia la izquierda. Inexorablemente.

Del “malestar” al “renacimiento”

Entre los años sesenta y setenta del siglo pasado, ésta parecía una verdad incontrovertible. Mientras que en el campo cultural las toxinas de la revolución de la Sorbona de 1968 disolvían los cimientos morales y psicológicos del mundo occidental, en el campo sociopolítico el comunismo avanzaba imperturbable. Los Estados Unidos, líder de facto del mundo no comunista, estaban en retirada por doquier, especialmente después del desastre de Vietnam. El pueblo estadounidense se había hundido psicológicamente en lo que los analistas llamaron un “malestar”, interpretado como signo de una muerte no muy lejana. Este “malestar” se extendió luego por todo el mundo occidental, debilitándolo aún más.

En el campo eclesiástico, los defensores de la llamada hermenéutica de la ruptura y la discontinuidad, que interpretan el Concilio Vaticano II como el nacimiento de una Iglesia Nueva y mejor, cantaban victoria. La “euforia de la rebelión” soplaba con fuerza en la Iglesia. La línea progresista triunfaba en todas partes. El tradicionalismo estaba reducido, casi literalmente, a “cuatro gatos”.

En 1979, sin embargo, esa situación empezó a cambiar.

En mayo de ese año, Margaret Thatcher ganó las elecciones en Gran Bretaña, iniciando así una reconquista conservadora que, en pocos años, desmanteló el aparato socialista que había dominado el país durante más de medio siglo. Luego, en noviembre de 1980, Ronald Reagan ganó las elecciones estadounidenses y llevó al poder al Conservative Movement. Y también en este caso el país comenzó a dar un vuelco copernicano. “The Sixties are over!”: “¡Se acabaron los años sesenta!”, era una de las consignas más repetidas. Fue el comienzo del Conservative Revival, el Renacimiento Conservador, que después se extendió por todo el mundo, llevando al gobierno, en muchos países, a una nueva derecha de clara inspiración religiosa.

En el campo eclesiástico, el pontificado de Juan Pablo II, aunque con luces y sombras, marcó igualmente un punto de inflexión, ejemplo del cual fue el motu proprio Ecclesia Dei (1988), que volvió a abrir las puertas a la Misa tridentina. El tradicionalismo comenzó a crecer en todas partes, especialmente entre los jóvenes. Se multiplicaron los seminarios tradicionalistas. Nacieron varios institutos religiosos y eclesiásticos con una orientación conservadora / tradicionalista. Se condenaron los excesos de la teología progresista. Esta tendencia conservadora se reforzó con el pontificado de Benedicto XVI, por ejemplo con el motu proprio Summorum Pontificum, llegando a situaciones como la que se vive en Francia, donde casi la mitad de los sacerdotes ordenados son de rito tradicional.

Sacerdotes "modernos" formados en las décadas de 1960-1970 (arriba) y en la actualidad (abajo).
Foto: Damien Meyer / AFP

Este “Renacimiento Conservador”, tanto en sus aspectos temporales como en los religiosos, ha sido estudiado en profundidad por muchos intelectuales. Abunda la literatura especializada sobre el tema. Sin embargo, hay un punto que aún no se ha explorado lo suficiente: el papel de Brasil y, en concreto, del profesor Plinio Corrêa de Oliveira en la gestación y desarrollo de esta reacción.

Para comenzar a llenar este vacío, Benjamin A. Cowan publicó recientemente el libro Moral Majorities across the Americas. Brazil, the United States and the Creation of the Religious Right [1] (University of North Carolina Press, 2021, 294 págs.). Graduado en Harvard, el profesor Cowan enseña historia en la Universidad de California, en San Diego.

El trabajo de investigación es imponente. Nada menos que 824 notas a pie de página dan fe de la riqueza de referencias con las que el autor quiso cimentar su obra. La mayoría de las fuentes son inéditas: el archivo personal de Mons. Geraldo de Proença Sigaud; informes de los servicios de inteligencia brasileños; los Paul Weyrich Papers de la sección de manuscritos de la Biblioteca del Congreso americano; los archivos diocesanos de São Paulo y Diamantina; el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y otros.

Como en cualquier trabajo de análisis histórico, se podrían hacer algunos reparos al libro de Cowan, especialmente por parte de personas que hemos participado en algunos de los hechos relatados o hemos estado muy cerca de quienes participaron en ellos. Sin embargo, se trata de un trabajo de suma importancia, destinado a condicionar en el futuro la investigación científica sobre el tema. Cabe notar que Cowan profesa una ideología claramente de izquierda y, por tanto, se sitúa en una posición opuesta a la de las realidades por él estudiadas. Lejos de ser una exaltación, su trabajo es más bien una crítica, a veces incluso cáustica.

El Concilio Vaticano II

El primer capítulo de su obra está dedicado al Concilio Vaticano II.

A pesar de la enorme bibliografía ya disponible sobre el Concilio, Cowan sostiene que los estudiosos aún no han dado la debida importancia a la “acción decisiva de un grupo coheso de brasileños que trabajaron durante y después del Concilio para detener la ola reformista. (...) La centralidad de los brasileños [en la reacción tradicionalista] suele ser silenciada” [2]. Por ejemplo, no se habla de las intervenciones de Mons. José Maurício da Rocha, obispo de Bragança Paulista, “monárquico, ferozmente antimodernista, anticomunista y antiliberal”. Más conocida, pero aún no bien estudiada, es la acción de Mons. Geraldo de Proença Sigaud, arzobispo de Diamantina, y de Mons. Antonio de Castro Mayer, obispo de Campos.

Mons. Sigaud, el Prof. Corrêa de Oliveira y Mons. Mayer en un evento de la TFP brasileña en São Paulo.

Este “grupo coheso de brasileños” estaba formado por estos dos obispos, animados y apoyados por miembros de la TFP, que para la ocasión habían abierto dos oficinas en la Ciudad Eterna. El inspirador y motor del grupo era el profesor Plinio Corrêa de Oliveira.

Aunque este grupo “jugó un papel importante, y en cierto sentido pionero, en la política del catolicismo tradicionalista, a nivel nacional y transnacional, durante y después del Concilio, Mayer, Sigaud y la sensacional TFP a menudo son excluidos de la historiografía sobre la génesis de la reacción católica archiconservadora en el mundo. (…) Los investigadores ignoran en gran medida esta contribución brasileña. (...) En este primer capítulo quisiera esbozar este activismo de los brasileños conservadores durante el Concilio Vaticano II como un elemento en la construcción y desarrollo del tradicionalismo católico transnacional. (…) Los brasileños fueron, de hecho, la principal —y hasta ahora no bien estudiada— fuerza detrás de la resistencia conservadora en el Vaticano II” [3].

Evidentemente, Cowan no afirma que éste haya sido el único componente de la reacción tradicionalista durante el Concilio. Apenas afirma que hasta ahora no se le ha prestado la debida atención.

La acción antiprogresista de Plinio Corrêa de Oliveira, según Cowan, comienza en la década de 1930, con la formación del Grupo Legionario, y continúa con su oposición al neomodernismo dentro de la Acción Católica en la década de 1940, y con la fundación del movimiento Catolicismo en los años cincuenta. A principios de la década de 1960, la acción antimodernista del profesor Plinio “había repercutido en Brasil [y también] tuvo importantes repercusiones internacionales que ayudaron a moldear y sostener la reacción católica mundial a la modernización y la secularización” [4]. Cuando el Profesor Plinio llegó a Roma en 1962, por lo tanto, ya tenía las ideas muy claras y un plan de batalla perfectamente trazado, a diferencia de muchos otros conservadores que “fueron tomados por sorpresa por el vuelco progresista del Concilio” [5]. De hecho, explica Cowan, “la TFP previó la orientación del Concilio y comenzó a organizarse antes de que éste empezara” [6]. El archivo privado de Mons. Sigaud contiene las minutas de las reuniones con Plinio Corrêa de Oliveira para preparar el plan de oposición al asalto progresista en el Concilio, antes de viajar a la Ciudad Eterna.

Este plan está contenido en el votum presentado al Concilio por Mons. Sigaud pero inspirado, y quizás en parte escrito, por Plinio Corrêa de Oliveira: “La Iglesia debe organizar, a escala mundial, la lucha contra la Revolución” [7].

La visión realista y preocupada del profesor Plinio contrastaba marcadamente con el “júbilo” que sentían no pocos conservadores ante la convocatoria del Concilio, en el que veían una oportunidad de “renovación conservadora”, mientras que el líder brasileño temía que se convirtiera en una debacle, como de hecho aconteció [8].

Durante el Concilio, los tradicionalistas se reunieron en el Coetus Internationalis Patrum. El archivo de Mons. Sigaud muestra su papel protagonista en la formación del Coetus, siempre alentado por Plinio Corrêa de Oliveira. Por ejemplo, los manuscritos con “los esquemas de la estructura, reuniones, publicaciones, actividades y financiación” del Coetus son suyos. En una carta al canciller brasileño, pidiéndole apoyo económico, Mons. Sigaud escribe: “No encuentro [en Roma] colaboradores desinteresados ​​y confiables. Los activistas brasileños, en cambio, apenas trabajan por un sentido de entrega a nuestra causa, con gran eficacia y discreción (…) Son especialistas, cada uno en un aspecto del Concilio. (…) La columna vertebral del Coetus siempre ha sido, y debe seguir siendo, confiada a estos activistas brasileños” [9]. Cowan concluye: “El activismo de la TFP asumió una importancia central en la movilización del bloque conservador”.

Miembros activos del Coetus Internationalis Patrum durante el Concilio Vaticano II.

El mismo Mons. Marcel Lefebvre definió a la TFP como el “comité organizador” del Coetus [10], opinión compartida por el historiador francés Henri Fesquet. En conclusión, Cowan afirma: “Como hemos visto, Marcel Lefebvre y sus seguidores estaban entre los que consideraban a los brasileños como los principales actores, incluso los héroes, en este campo” [11].

Pasamos por alto un largo capítulo titulado “La belleza de las jerarquías”, en el que Cowan explica las doctrinas que animan la TFP. Es interesante, sin embargo, notar cómo, según el investigador, la TFP deduce de su visión católica no solo una visión antiprogresista en el campo religioso sino también una concepción tradicionalista de la sociedad temporal, íntimamente ligada a la primera. De ahí sus batallas en los campos político, social, cultural, moral y religioso. También es interesante notar la insistencia de Cowan en la “dimensión estética” de la Contrarrevolución deseada por la TFP.

Concluye el prof. Cowan: “Si bien es el tradicionalismo católico el campo donde estos activistas [de la TFP] han tenido el efecto más directo y reconocido, su impacto también se extiende al campo más amplio del conservadurismo religioso moderno. Es lo que trataré en los próximos capítulos. (...) El activismo [de la TFP] hizo de Brasil un lugar importante para el desarrollo de este particular tipo de conservadurismo religioso, que luego encontrará eco dentro y fuera de Brasil” [12].

Creación de la “nueva derecha transnacional”

En el capítulo cuarto, Cowan se propone “estudiar el papel de Brasil como núcleo principal de la red que dio origen a la Nueva Derecha transnacional” [13].

Conviene aclarar desde ya que la “Nueva Derecha” a la que se refiere no tiene nada que ver con la Nouvelle Droite europea, de origen neopagano. Los cimientos de esta “Nueva Derecha”, según Cowan, eran el anticomunismo, la defensa de los valores morales y de la cultura occidental. La común aversión al comunismo, entonces el peor enemigo de la civilización cristiana, llevó a muchos grupos y movimientos a intentar unir esfuerzos. Cowan muestra que la TFP jugó un papel importante en esto: “Brasil se convirtió en una piedra angular para la gestación y empoderamiento de personalidades y movimientos de derecha, cuya importancia traspasará las fronteras nacionales” [14].

Basado en documentos en su mayoría inéditos, el autor analiza especialmente la relación entre la TFP y la New Right estadounidense. Para comprender esta relación hay que dar un paso atrás en el tiempo.

A fines de la década de 1940, con la publicación de Burke’s Politics [15], comenzó a gestarse en los Estados Unidos un fenómeno que más tarde se llamaría el Conservative Movement [16]. Después de un período de elaboración doctrinal, y un intento electoral prematuro e infructuoso con Barry Goldwater en 1964, a fines de la década de 1960 este movimiento aterrizó en Washington, donde fundó think tanks como la Heritage Foundation y estructuras para la acción política, como la Free Congress Foundation. Paul Weyrich, un católico tradicionalista de ascendencia austriaca, era el alma de todo esto [17]. En 1980, esta New Right ayudó a llevar a la presidencia a Ronald Reagan, el primer presidente “conservador”. Comenzó entonces un renacimiento conservador profundo y vigoroso, que alcanzó no solo a la política sino también a la cultura [18].

Ronald Reagan con uno de los líderes de la "nueva derecha", Morton Blackwell

Además de la acción política y cultural, los católicos de la New Right (que eran, de hecho, la voz predominante dentro de ella) iniciaron una campaña de oposición al progresismo religioso. Con este fin, fundaron el Catholic Center, para “luchar contra el movimiento de izquierda progresista en la Iglesia” [19]. De aquí surgió, por ejemplo, la primera denuncia de los lobbies homosexuales en 1986 [20]. Dieron a luz también varios estudios contra la llamada Teología de la Liberación [21]. No es una coincidencia que hoy en día haya no menos de quince misas tradicionales en el área metropolitana de Washington D.C. Es todo consecuencia del “Renacimiento Conservador”.

Atento a cualquier desarrollo que pudiera indicar una reacción potencialmente contrarrevolucionaria, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira dio gran importancia al surgimiento de esta New Right, tanto por su acción concreta, como sobre todo por lo que representaba como un cambio en el panorama ideológico norteamericano. Para estrechar las relaciones con ella, la TFP norteamericana incrementó su presencia en la capital con el TFP Washington Bureau, al que Cowan dedica varias páginas.

En junio de 1981, Plinio Corrêa de Oliveira recibió la visita en la ciudad de São Paulo de James Lucier, asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, y Francis Bouchey, vicepresidente del Consejo Interamericano de Seguridad, ambos destacados exponentes de la New Right. Más adelante, en 1988, recibió la visita de los jefes de la New Right, incluidos Paul Weyrich y Morton Blackwell. En su discurso a los miembros y colaboradores de la TFP brasileña, Weyrich confió: “Las conversaciones que tuve con vuestro líder [Plinio Corrêa de Oliveira] fueron las más extraordinarias de toda mi carrera política” [22].

Cowan está especialmente interesado en la internacionalización de esta “Nueva Derecha”. Para eso dedica varias páginas a contar la historia del International Policy Forum, una alianza de asociaciones conservadoras concebida por Paul Weyrich y presidida por Morton Blackwell. “La construcción de una Nueva Derecha transnacional —explica Cowan— se hizo a través de organizaciones creadas específicamente para este propósito. (...) El International Policy Forum (IPF) fue una de estas organizaciones, quizás el ejemplo paradigmático. (...) El IPF ha recibido relativamente poca atención académica” [23]. La primera reunión se celebró en Washington en 1985.

“Durante más de dos siglos, los intelectuales y activistas de izquierda han construido sus redes internacionales [mientras que] los conservadores desconocían completamente a sus colegas en otros países”, leemos en un documento del IPF [24]. La referencia a “más de dos siglos” es interesante y muestra cómo los miembros del IPF no eran exclusivamente anticomunistas, sino que tenían una visión más amplia del proceso revolucionario.

La idea de una “transnacional conservadora” no era nueva. De hecho, las Sociedades de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad — TFPs, entonces presentes en veinte países, ya constituían una especie de “Internacional de la Contrarrevolución”. Fue precisamente por sugerencia de Plinio Corrêa de Oliveira, e inspirado en el ejemplo de la TFP, que Paul Weyrich concibió el IPF, invitando al líder brasileño a ser miembro de su Board of Governors: “Weyrich estableció una relación estrecha y fructífera con la Sociedad de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad (TFP), o mejor dicho, con la red transnacional de asociaciones TFP” [25]. De hecho, en muchos de sus viajes internacionales, para tomar contacto con realidades conservadoras / tradicionalistas, el líder de la New Right estuvo acompañado por miembros de la TFP que “introdujeron a Weyrich en la red de amigos locales”.

Evento público en el Hotel Mofarrej de São Paulo, con el Prof. Plinio Correa de Oliveira como anfitrión, al centro (1988). De izquierda a derecha, cuatro figuras-clave de la "nueva derecha" norteamericana: Henry Walther, Paul Weyrich, Morton Blackwell y William Kling.

Todos estos esfuerzos, explica Cowan, “construyeron coaliciones internacionales en defensa del cristianismo tradicional” [26]. El autor vuelve a menudo a la idea de la “centralidad de la TFP”: “La TFP proliferó geográficamente, estableciendo sucursales en todo el mundo atlántico. Más importante aún, la TFP mantuvo relaciones con la mayoría de los movimientos de la Nueva Derecha y extremistas [sic], colocándose en el centro de los esfuerzos para crear lazos de colaboración internacionales” [27].

De esta manera tomó forma lo que Cowan llama una “Nueva Derecha transnacional”. Escribe el profesor californiano: “Estos representantes de la derecha brasileña fueron los pioneros en la creación de redes de colaboración con realidades similares en el Norte, una colaboración que sentó las bases para el establecimiento de una Nueva Derecha transnacional” [28]. A continuación, el autor enumera las ideas básicas de esta Nueva Derecha: “Nostalgia del pasado, preferiblemente medieval; visión sobrenatural; anticomunismo; antimodernismo; moralismo; anti-ecumenismo; defensa de jerarquías; defensa de la propiedad privada y la libre iniciativa” [29]. Según el autor, “la TFP fue el actor principal en el desarrollo de esta cruzada neoconservadora en el continente y en el mundo”.

Es importante señalar que el propio Cowan admite que, en el transcurso de estas negociaciones, la TFP siempre mantuvo su identidad de “católicos militantes”, sin ceder jamás a compromisos y sin ocultar jamás que su propósito era la Contrarrevolución, o sea la restauración de la Civilización Cristiana en su integridad.

Además de estos esfuerzos para conectar la galaxia de la Nueva Derecha, Cowan describe, aunque brevemente, los esfuerzos para ponerse en contacto con realidades tradicionalistas europeas, como Alleanza Cattolica en Italia y Lecture et Tradition en Francia.

Benjamin Cowan concluye formulando votos para que el papel de la TFP y del profesor Plinio Corrêa de Oliveira en la formación de la reacción antiprogresista en el mundo pueda ser mejor estudiado por los especialistas.

Por nuestra parte, concluimos esta reseña del libro de Cowen, repitiendo lo que ya afirmamos al comienzo. Como en cualquier trabajo de análisis histórico, se podrían hacer algunos reparos al libro, especialmente por parte de personas que hemos participado en algunos de los hechos relatados o hemos estado muy cerca de quienes participaron en ellos. Sin embargo, no se puede dejar de considerar que se trata de un trabajo de suma importancia, destinado a condicionar en el futuro la investigación científica sobre el tema.


[1Mayorías morales en las Américas. Brasil, los Estados Unidos y la creación de la derecha religiosa

[2COWAN, Benjamin A., Moral Majorities across the Americas. Brazil, the United States and the Creation of the Religious Right, University of North Carolina Press, 2021, pp. 16-17.

[3Ídem, pp. 17-19.

[4Ibidem, p. 18.

[5Ibid., p. 25.

[6loc. cit.

[7op. cit., p. 230.

[8Ibid., p. 234.

[9Ibid., p. 23.

[10Ibid., p. 24.

[11Ibid., p. 24.

[12Loc.cit.

[13Op. cit., p. 137.

[14Ibid., p. 137.

[15HOFFMAN, Ross J. S., y Paul LEVAK (eds.). Burke’s Politics: Selected Writings and Speeches of Edmund Burke on Reform, Revolution, and War. pp. xxxvii, 536. New York: Alfred A. Knopf, 1949.

[16La literatura sobre el Conservative Movement es muy vasta. Podemos encontrar un resumen en Modern Age, vol. 26, n° 3-4, 1982.

[17Cfr. Patriottismo, combattività e appetenza del soprannaturale. Intervista a Paul Weyrich, en "Tradizione Famiglia Proprietà", marzo 2002. https://www.atfp.it/rivista-tfp/2002/103-marzo-2002/733-intervista-a-paul-weyrich.

[18De hecho, la New Right se posicionaba mucho más a la derecha que Reagan, a quien criticaba de no hacer lo suficiente.

[19Benjamin A. COWAN, op. cit., p. 146.

[20Enrique T. RUEDA, The Homosexual Network. Private Lives and Public Policy, Devin Adair, 1986.

[21Enrique T. RUEDA, The Marxist Character of Liberation Theology, The Catholic Center, 1986.

[22Benjamin A. COWAN, op. cit., p. 151.

[23Ibid., p. 144.

[24Ibid., p. 146.

[25Ibid., p. 151.

[26Ibid., p. 152.

[27Ibid., p. 153.

[28Ibid., p. 60.

[29Ibid., pp. 154-155.


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