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EN MISIÓN ESPACIAL, CON EL HIJO DE DIOS

El astronauta que llevó el Santísimo Sacramento al espacio

Viernes 15 de julio de 2016

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Astronauta Michael S. Hopkins

En la Estación Espacial Internacional hay una cabina que, a pesar de estar repleta de equipamientos robotizados, es especialmente buscada: la “Cúpula” — un pequeño módulo con siete ventanas salientes, desde donde los miembros de la tripulación pueden admirar espectaculares vistas panorámicas de nuestro planeta.

En su primera misión al espacio en 2013, el astronauta norteamericano Michael S. Hopkins, “Mike” [foto], coronel católico perteneciente a la Fuerza Aérea, deseaba ansiosamente ir a la Cúpula, porque lo que veía desde allá lo dejaba maravillado.

“Cuando uno ve la Tierra desde aquella perspectiva y observa toda la belleza natural que existe, es difícil no querer quedarse allá y concluir que tiene que haber una fuerza suprema que creó todo eso”, declaró.

Pero no era sólo por ese motivo que quería estar allí. Había una razón infinitamente más alta. En la Cúpula, y en plena órbita, Mike rezaba y… ¡recibía la sagrada Comunión! Por un acuerdo especial con la arquidiócesis de Galveston-Houston y gracias a la ayuda del P. James H. Kaczynski, párroco de la iglesia de Santa María Reina en Friendswood, Texas, el astronauta, frecuentador de dicha parroquia, pudo llevar consigo una teca (también llamada píxide) con seis hostias consagradas.

Cada hostia estaba partida en cuatro pedazos, de manera que él pudiese comulgar una vez semana, durante los cerca de seis meses (24 semanas) que duró su misión espacial.

“Era extremamente, extremamente importante para mí”, enfatiza Mike, que tiene hoy 47 años de edad.

El astronauta creció en un área rural cercana a Richland, Missouri. Hijo de padres metodistas, poco antes de viajar al espacio, después de recibir instrucción en el Catecismo, Mike se convirtió a la fe católica.

Su conversión, según él, fue motivada no sólo porque su esposa e sus dos hijas adolescentes son católicas, sino porque “yo sentía que faltaba algo en mi vida”.

Mike realizó dos caminatas espaciales para cambiar una bomba del módulo, junto con su colega Rick Mastracchio. Antes de salir fuera de la estación, comulgó.

“El nivel de estrés en esas actividades puede ser muy alto”, agrega en conversación con la agencia Catholic News Service. “Saber que Jesús estaba allá conmigo, en el vacío del espacio, era importante para mí”.

Las prácticas de fe en la estación espacial son habituales, especialmente entre los astronautas católicos. En su caso, relata Mike, “mis compañeros de tripulación sabían que yo tenía la Eucaristía conmigo”. [...] Yo coordiné con mi comandante ruso. Él sabía de lo que se trataba. Todos estaban a la par, pero yo no hacía ostentación. Ellos respetaban mi fe y mi deseo de practicarla, incluso allá, en órbita espacial”.

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Estación Espacial Internacional

El astronauta rezando en aquella suerte de “capilla espacial” a muchos recordó la Noche de Navidad de 1968, cuando el astronauta noteamericano Frank Borman, a bordo de la Apolo 8 en órbita alrededor de la Luna, leyó al vivo por televisión el libro del Génesis.

Como también recordó que en 1994, los astronautas Sid Gutiérrez, Thomas Jones y Kevin Chilton rezaron juntos en la nave espacial Shuttle, volando a más de 200 km. de altitud sobre el Océano Pacífico.

Conscientes de lo riesgoso de las aventuras espaciales, astronautas católicos como Mike Massimino en el año 2000 y Mike Good, actualmente activo, se confiesan antes de partir. Massimino también llevó consigo una bandera de la Ciudad del Vaticano, que a su regreso a la Tierra pudo obsequiar al Papa Juan Pablo II.

La NASA y la agencia espacial rusa Roscosmos permiten a los astronauas llevar poco más de 3 libras (1,4 kg.) de enseres personales al espacio. Los astronautas católicos que parten en misiones espaciales suelen incluir crucifijos, devocionarios, estampas, rosarios y otros objetos de piedad. Pero Mike Hopkins los superó a todos, sin comparación posible. Pues los superó de manera infinita, al llevar consigo ¡al propio Hombre Dios hecho Hostia!

Un periodista de la agencia brasileña ABIM comentó el contraste entre esta emocionante manifestación de fe y piedad, con los que hoy profanan la Eucaristía pretendiendo administrarla a quienes no están en condiciones de recibirla, sin medir lo que ello tiene de ultrajante y sacrílego.


FUENTES:
1.http://www.catholicnews.com/services/englishnews/2016/for-catholic-astronauts-flying-to-space-doesnt-mean-giving-up-the-faith.cfm
2.http://www.abim.inf.br/o-astronauta-que-levou-o-santissimo-sacramento-ao-espaco/


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