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UN TEMA SENSIBLE

¿Llegó el tiempo?

P. David Francisquini (*)

Viernes 30 de mayo de 2014

Los medios han sido pródigos en divulgar declaraciones polémicas del expresidente del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper de 81 años. Él acaba de presentar una nueva propuesta escandalosa: la admisión en la comunión eucarística de divorciados que hayan contraído nuevas uniones.

¿Qué enseña la doctrina católica al respecto? San Pablo lo deja claro: la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir y formar en la justicia. Y la Iglesia enseña que el matrimonio es indisoluble en los dolores y en las alegrías, en el luto y en las dificultades, en las victorias y en las derrotas, en los reveses y en las bonanzas, en las desilusiones y en las esperanzas.

En su carta a los efesios, San Pablo les confirma el Génesis: lo que Dios unió no lo separe el hombre. El hombre dejará su padre y su madre, y se unirá a su mujer y serán dos en una sola carne. Quedan excluidos de la Eucaristía aquellos que están en abierta violación de la Ley de Dios. La Iglesia no puede abrir las puertas de este Sacramento a los cónyuges que violen sus enseñanzas milenarias, pues son ellos los que resolvieron vivir en situación irregular, abandonando así la frecuencia a los sacramentos.

También a los Corintios, al enseñarles las condiciones para la Comunión Eucarística, San Pablo les apunta el deber de encontrarse en estado de gracia, pues quien lo hiciera indignamente come y bebe su propia condenación (cfr. 1 Cor. 11, 29).. La Iglesia especifica las condiciones para el acceso a la Eucaristía, a fin de que los fieles la reciban con frutos. Ninguna autoridad humana puede abrir su acceso a aquellos que viven de manera irregular, pues aproximarse de este Sacramento en pecado mortal constituye sacrilegio, profanación del Cuerpo de Cristo.

Nadie puede enseñar algo diferente de lo que fue siempre enseñado, afirma la tradición. San Pablo advierte: “Aunque nosotros, o un ángel bajado del cielo, os anunciase un evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, que sea maldito” (Gál. 1, 8). ¿Qué decir entonces de un eclesiástico que enseña y propone lo contrario de aquello que el Magisterio siempre enseñó? San Alfonso María de Ligorio afirma, con base en las Sagradas Letras, que es de fe que los impúdicos, los impuros y los fornicadores no poseerán el Reino de los Cielos.

La iniciativa del cardenal Kasper de intentar liberar la Comunión Eucarística a los “recasados” acabará por envolver a la institución familiar en una crisis sin precedentes, pues toca en los fundamentos de nuestra religión. Esa crisis será también la ruina de muchos que deberían predicar la buena doctrina. La vida matrimonial y familiar es sostenida por los principios, convicciones y certezas oriundos de la Fe, y todo lo que se construye sobre el sentimentalismo no pasa de ser una edificación fantasiosa.

Cabe encontrar soluciones para que los “recasados” se aparten del mal camino, y no subterfugios para debilitar aún más los ya tenues lazos familiares, como propone el cardenal Kasper. San Pablo recomienda: “Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo; reprende, suplica, amonesta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se darán a maestros llevados por la curiosidad de oír. Y apartarán sus oídos de la verdad para abrirlos a las fábulas” (2 Tim. 3, 4).

¿Habrá llegado ese tiempo? — Para el referido cardenal, exponente del progresismo, parece que sí…


(*) Sacerdote, ejerce su ministerio en el Estado de Río de Janeiro (Brasil). Autor de varios libros de gran difusión sobre temas de moral familiar.

FUENTE:
http://fratresinunum.com/2014/05/28/chegou-o-tempo/



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Comentarios

  • No pienso en si llegó el tiempo o no, pero sí les agradezco que saquen publicaciones como esta, porque son esclarecedoras. Es dificil mantenerse fiel a las enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica. Muchas veces me tildan de farisea, demasiado doctrinal, de que debo ser misericordiosa...cuando opino en contra de acciones y actitudes contrarias a la fe cristiana. Por ejemplo hace muy poco, en la Catedral de mi provincia, bautizaron a un niño hijo de dos lesbianas "casadas" y que estas solamente usaron el sacramento para su propaganda homosexual. Tambien me desecharon de la catequesis de mi parroquia por ser demasiado doctrinal. En este último caso, siempre enseñén en base a al Catecismo de la Iglesia Catolica. Es durísimo todo lo que está pasando. Es muy dificil ser fiel, aún dentro de la Iglesia. Este cardenal, otros sacerdotes, religiosos. Lo que publican me dan fuerzas para seguir adelante. Ya no me dejan dar catequesis pero puedo vivir el Evangelio en mi trabajo, estudio, familia y de ese modo silencioso también evangelizar. Un abrazo.

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    • Francisca, recuerda que estas dando servicio a la iglesia pero el fin ultimo es llevar almas al cielo y ciertamente muchas personas no ven con buenos ojos a quien les reprende y con fundamento les dice sus errores, puedes seguir contribuyendo si no en esa en otra parroquia o iglesia de tu localidad, ya que siempre faltan manos para servir a Dios. Saludos y un abrazo desde México, S.L.P.

  • Si bien estoy de acuerdo con el artículo, no me parece la manera de encararlo.
    A todas aquellas personas que por diversos motivos hayan vivido un divorcio y posterior nueva unión, no les hace bien que se las señale con el dedo diciéndoles: pecadores! debemos aprender a ser más caritativos, tratarlos con verdadero cariño y así poder formarlos para hacerles conocer su error. No se trata de apartarlos definitivamente de la Iglesia. Ésta, que es Madre, recibe a todos sus hijos y está ansiosa que la oveja perdida regrese al rebaño. Si bien no podrán recibir la comunión, deben sentirse acogidas, comprendidas y perdonadas.
    Insisto, la comunión no la podrán recibir, pero sí deben sentir que "volvieron a casa" y que a partir de ahí, su encuentro con Dios está acompañado por todos sus hermanos.
    Debemos recordar que la falta de doctrina es la peor enfermedad actual de los que nos llamamos católicos. A veces, se actua así, por falta de conocimiento. Debemos profundizar más y mejor, para poder ayudar y vivir nosotros mismos el mandamiento del amor.

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    • Sra. Cecilia: El riesgo de su enfoque se centra en el "sentirse perdonadas". Recordemos que justamente no pueden comulgar porque Dios no puede perdonar el pecado mortal hasta que haya arrepentimiento, y hace parte de éste el propósito de no pecar. Tratándose de un adulterio continuado y estable, no habrá arrepentimiento auténtico mientras uno no haga lo posible por darle término. Hacer sentir a la persona perdonada sin estarlo por Dios es algo que contribuye a que su situación se vuelva permanente.
      El buen trato y acogida que uno da a estas personas debe tener como fin último ayudarle a ir al Cielo, lo cual pasa por el arrepentimiento y la enmienda; atendiendo por supuesto a los mil complicaciones concretas que pueden existir para arreglar su situación, pero no olvidando nunca los principios.

  • Si, llego el tiempo. El tiempo de ponernos de pie ante Dios, ante Su Hijo Jesus, ante el Espiritu Santo y decir: si, Senor, te soy fiel como tu me eres fiel. Los tiempos cambian, la sociedad cambia, la gente cambia, mas Dios nunca cambia. Entonces, porque cambiar su doctrina, nuestra fe, nuestra forma Cristiana de vivir para estar de acuerdo con la sociedad? Ama a tu projimo como a ti mismo! Pues amemos a los divorciados como Dios los ama a pesar de sus pecados. Dios nos ama a nosotros a pesar de nuestros pecados y nos perdona cuando nos arrepentimos. Por supuesto que en nuestro amor hacia nuestros hermanos debemos acogerlos (mi Parroquia lo hace). No creo que todos los Catolicos les senalen con el dedo. Yo fui divorciada, procure mi nulacion y me case por la Iglesia. Ninguno de mis hermanos en Cristo me senalo y siempre me senti amada y acogida. Ser Cristiano es dificil, mas ser Catolico practicante es aun mas dificil.

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    • Sra. Otmara, hay que medir las palabras y las actitudes para que evitar la percepción de que el adulterio goza de amplia aceptación entre los cristianos, pues eso (1) relativiza la noción del bien y el mal, (2) contribuye a que las personas en pecado no se empeñen en corregir su situación y (3) da mal ejemplo a los que se puedan sentir tentados de hacer lo mismo, pues saben que no tendrán sanción social.
      Sobre la tan mentada "anulación", hay que aclarar que no es tal, pues no se anula un matrimonio que fue válido. Lo que se hace es declarar que nunca se contrajo válidamente, por algún motivo de los listados en el Derecho Canónico (p. ej., si un contrayente se sabía estéril y engañó al otro, o si se violó las formalidades esenciales prescritas). Si alguien, sabiendo que su matrimonio fue válido, cediera a la tentación de alegar causales falsas para engañar al tribunal eclesiástico y obtener una declaración de nulidad para "casarse" nuevamente, debe tener en cuenta que a Dios no se le engaña. En cuanto al juez eclesiástico que apoya una falsa nulidad por relajamiento, le cabe una gran responsabilidad ante el Supremo Legislador y Creador.

  • Tristemente soy una de esas personas católicas divorciadas y vueltas a casar. Lo que uno puede vivir en una situación así es inexplicable y sólo Dios y quien lo experimenta puede entenderlo. Mas aún si en la misma Iglesia se nos presentan posiciones a veces tan opuestas. Por eso mi petición para todos es suplicar al Todopoderoso su asistencia para que nuestros guías sean realmente ungidos con Su Espíritu y así puedan darnos una luz en medio de tanta oscuridad que vivimos, desgraciadamente, cada día más y más personas.

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  • Bueno, hasta donde tenía claro esos comentarios del Cardenal Kasper no abrían la puerta a que se les pueda dar la comunion a los divorciados. Si no en casos en que el sacramento no se ha dado bien, ahora se que el Papa Francisco menciona que no es un tema de casuistica.
    Por Sana curiosidad, ¿donde esta el comentario del cardenal? ya que para mentirosos la prensa secular...

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  • hay la comunión espiritual para los divoriados y vueltos a casar. No son los hombres los que hicieron los mandaminetos si no Dios, siempre comparo el divorcio con un accidente en que la persona pierde sus piernas y tiene que vivir el resto de su vida así y eso no se puede cambiar, creo que es la cruz que deben vivir, y Cristo vino a enseñarnos con su cruz a que El nos ayuda a cargar la nuestra, mas bien deben los divorciados luchar para que otros vivan y defiendan el matrimonio católico y que no cometan sus mismos errores.
    Debemos los Católicos cuidar de nuestros hermanos viudas, huérfanos, enfermos, ancianos, divorciados,como Cristo lo hizo, nosotros somos sus ojos, manos, corazon, sus verdaderos representantes y continuadores de su Proyecto. Dios jamás se equivoca.

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