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ANÁLISIS

Francia despierta. ¿Y el mundo también?

Alejandro Ezcurra Naón

Miércoles 26 de junio de 2013

Pasado un mes desde la gigantesca marcha del domingo 26 de mayo en París (M-26), que reunió cerca de un millón de personas en protesta contra la ley de “matrimonio” homosexual promulgada semanas antes, ¿qué resultó de esa movilización? ¿Qué balance podemos hacer de ella y del ciclo de protestas que se extiende hasta hoy? ¿Y cuál es su futuro previsible?

Todo indica que está naciendo el más fuerte y profundo movimiento de opinión de nuestra época, en un sentido conservador. Lo demuestran las “giga-manifestaciones” consecutivas en París —cuatro en menos de seis meses—, como la serie ininterrumpida de protestas menores que se reproducen a diario por todo el territorio francés sin dar señales de disminuir, y los movimientos similares que ya surgen en otros países (Inglaterra, Croacia, Estonia, etc.).

En ese sentido, la M-26 tuvo varias características dignas de nota:

El número de participantes no decayó – La aprobación en abril de la llamada “ley Taubira” (del nombre de su promotora, la ministra de Justicia) no hizo mella en el ánimo de los manifestantes. No se desmovilizaron: el público asistente al M-26 fue similar al de la marcha precedente en marzo, y se mostró aun más motivado y fervoroso.

Predominan los jóvenes – Aproximadamente un 60% de los manifestantes eran personas de menos de 35 años, indicando un enorme potencial de futuro.

Son ajenos a ideologías y posiciones partidistas – Un efecto singular de este movimiento, dice el sociólogo Guillaume Bernard, es que “ha politizado a personas a quienes el ’militantismo’ les era ajeno”. Ellos surgen de una “Francia silenciosa” [1] que ahora deja de serlo: es “la Francia de los invisibles que se volvió visible” ; comenta Patrick Buisson [2]: ellos comenzaron como oponentes a una ley, terminan como activistas de una causa.

Conscientes de lo que está en juego – Este cambio se debe, según Bernard, a que los manifestantes se dan cuenta de que al rechazar el simulacro de boda homosexual, en concreto "ellos oponen un modelo de sociedad a otro"  [3]; toman conciencia de que, más allá de su perversión intrínseca, esa norma es una caja de Pandora de la cual saltarán toda especie de nuevas aberraciones en materia de matrimonio, paternidad y filiación.

Lo explica el destacado líder familiar Henri Vermot: la ley Taubira “llevará inevitablemente a la procreación médicamente asistida y a la gestación por otro, a la mercantilización de los cuerpos, a los intermediarios de todo tipo, a la fabricación de bebés en serie…” [4]. O sea —completa el sociólogo Bertrand Vergely— se abre la marcha hacia a “una humanidad sin filiación”  [5], lo que en definitiva significa la destrucción de la familia y la sociedad.

Fervorosos y motivados: una “cita con la Historia” – La marea humana del 26 de mayo —compuesta en su mayor parte de familias— mostraba, a la par de una alegría calma y jovial, una firme determinación. Después de marchar varios kilómetros bajo el sol, durante horas, el entusiasmo se mantenía intacto: todos se sentían parte de una gesta; una lucha no sólo justa, sino vital para el porvenir de la nación y de sus propias familias.

Tal sentimiento es acompañado por la discreta intuición de que, esta vez, los vientos del futuro soplan del lado opuesto a la Revolución. “Todos están convencidos de tener «una cita con la Historia»” —comenta Ségoléne de Larquier en “Le Point”—, en la cual se juega “un cambio de civilización”  [6].

Claridad de metas y estrategias – El propósito del movimiento es bien preciso. Lo enunció al final de la manifestación Ludovine de La Rochère, presidente de la coalición La Manif pour Tous (LMPT): “Continuaremos sin descanso a defender el matrimonio hombre-mujer, la filiación padre-madre-niño, las familias, células de base de toda sociedad”, así como a combatir la “ideología de género” en la enseñanza escolar. Y el primer objetivo concreto es la abrogación de la Ley Taubira [7].

Inteligencia, habilidad, eficiencia de métodos – Esta militancia se vale de todos los medios lícitos. Además de la notable capacidad de convocatoria demostrada por la coalición LMPT, sus militantes de toda edad y posición hacen alarde de una infinidad de recursos psicológicos que impactan al público y dejan al gobierno descolocado.

Diariamente, por ejemplo, prosiguen en distintas ciudades de Francia las ya habituales vigilias por algunas horas en lugares céntricos, donde se reza, se canta y se toca música, se leen obras literarias y se recitan poesías, etc., a la vista de todos y siempre de manera calma y pacífica, sin dar pretexto a la policía para intervenir.

Y si la policía amenaza arrestarlos —como sucedió a comienzos de junio con varios cientos de jóvenes que hacían vigilia en la Place Vendôme— aparecen súbitamente abogados de rigurosa toga y birrete para explicar a los agentes, artículo por artículo, las sanciones a que se exponen si proceden contra la ley. Y los policías son obligados a desistir de intervenir... ¡Inédito!

También prosigue en todo el país la formación de “comités de acogida” al presidente François Hollande y a sus ministros, en sus apariciones públicas. Son la pesadilla de las fuerzas del orden, ya que en cada desplazamiento del mandatario a cualquier lugar, le acompaña un enorme despliegue de cuerpos de seguridad: “los barrios a donde él va son frecuentemente bunkerizados” por una “hiperprotección” ¡de hasta cien vehículos policiales!, comenta “Le Parisien” [8], a veces simplemente para evitar que un puñado de inofensivas madres de familia dé a Hollande la habitual sonora “bienvenida” en nombre de La Manif pour tous...

Paralelamente otros grupos ejercitan su ingenio y perspicacia, con diversos tipos de demostraciones relámpago, a pie, en bicicleta o en motos. Por ejemplo, algunas decenas de motociclistas que circulan separados en cualquier autopista periférica de París, súbitamente se agrupan en hileras que forman una barrera rodante a todo lo ancho de la pista, reducen la velocidad y obligan así a los automovilistas que vienen detrás a disminuir también su marcha. Cuando la masa de automóviles que les sigue ya es numerosa, los motociclistas despliegan sus banderas LMPT; el espectáculo dura unos instantes, tras lo cual aceleran y se esfuman antes de que aparezca la policía motorizada... para después reaparecer en otro sector (ver video).


Mobi2 de la Manif Pour Tous sur le Périph... por actuclip

Estos lances por sorpresa, estilo psyops (operaciones psicológicas), deleitan al espíritu francés, hecho de agilidad y agudeza. Y la creatividad parece no tener límites: desde el burrito que circula por París con el cartel “¡Soy un asno, voté por Hollande!”, hasta los “juegos de escondidas” de estudiantes con la policía en avenidas o estaciones del Metro de París, pasando por sit in en lugares estratégicos como el Pont-Neuf, todo revela un movimiento con inventiva, sagacidad y gran fuerza de impacto.

Los blogs de la protesta, señores de Internet – Esta acción repercute intensamente en la web francesa, que ha sido prácticamente copada por los blogs de la protesta como La Manif pour tous, Printemps français, Le Rouge et le Noir, etc. Allí millones de personas participan, narran sus experiencias, dejan sus comentarios, convocan acciones locales, etc. El site Le Salon beige, por ejemplo, tuvo —solamente en el mes de abril— ¡dos millones de visitas!

El poder socialista en jaque

La reacción del gobierno socialista acumula inhabilidad sobre inhabilidad, y revela el desconcierto que se va apoderando de la izquierda, a medida que el foso que la separa de la Francia real se profundiza inexorablemente.

La estrategia oficial frente a la marcha de 26-M fue, primero, subestimarla: la policía “decretó” que hubo 150 mil asistentes, cifra ridícula por lo irreal. También se buscó desmerecer su carácter ordenado y pacífico. Casi al concluir la protesta hubo súbitas escenas de desorden y vandalismo, difundidas a todo volumen por la propaganda oficial, para dar idea de un movimiento descontrolado y violento, y así desacreditarlo ante la masa de la población.

Pero esto acabó teniendo un efecto boomerang para el gobierno: porque entre los violentos se identificó a varios policías de civil (¡que ni siquiera tomaron la precaución de ocultar sus brazaletes, miniteléfonos y porras telescópicas!) y se filmó también a policías de uniforme arrojando botellas a los manifestantes para provocarlos; otros filmes muestran cientos de manifestantes pacíficos o simples transeúntes siendo arrestados sin motivo, mientras los policías-agitadores, cumplido su “trabajo”, departen distendidos con sus colegas de uniforme.

Arrestos arbitrarios, violencia física (el caso de una señora enferma, pateada en el vientre por un policía, o el del estudiante Nicolas Bernard-Busse, injustamente encarcelado, se tornaron emblemáticos), transeúntes colocados en custodia vigilada durante 10, 15, 20 horas sin explicación y sin proceso, vejaciones de todo tipo, incluso sexuales; tal fue, hasta ahora, la única respuesta del poder socialista a las protestas ciudadanas del 26 de mayo y posteriores.

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Nicolas, un joven estudiante de 23 años, condenado a dos meses de prisión. ¿Su crimen? ¡Se opuso pacíficamente al "matrimonio" homosexual y se negó a someterse a un control abusivo de la policía política de François Hollande!

Pero la represión oficial no hace más que acentuar la polarización ideológica, pues estimula a los resistentes a dar un contenido más sólido y profundo a su postura, jurídico, moral y religioso. O sea, consolida la militancia, y hace que la prepotencia del poder socialista encuentre respuesta rápida y a la altura.

Por ejemplo, un grupo de jóvenes abogados ya creó un sitio de internet dedicado a recoger denuncias contra los abusos de la autoridad pública, como “registrar el conjunto de los arrestos arbitrarios, permitir a las víctimas testimoniar, y denunciar los vejámenes de las fuerzas del orden y del Estado” [9]. Y ya pasó a la acción: ante el Procurador de la República y los estrados judiciales llueven quejas contra esos abusos, poniendo así el gobierno a la defensiva.


El salvavidas inesperado: el socialismo apoyado en el progresismo

Desgastado frente a una protesta que se fortalece sin cesar, el régimen socialista encontró un salvavidas inesperado: el progresismo eclesiástico.

En estos siete meses de movilizaciones, el papel de los católicos ha sido el del “fermento en la masa” que les pertenece a justo título. Como dice el P. Guillaume de Tanoüarn, la actual protesta “es francesa, ella es cristiana. Por primera vez desde 1905, el cristianismo reencuentra una expresión pública” en el país [10].

Los mismos socialistas reconocen esta realidad: el diputado del PS-París, Jean-Marie Le Guen admite la “inspiración católica y fuerte” de la protesta [11]. Nada más lógico, considerando que está en juego una gravísima violación a la Ley moral.

Sería también lógico que el Episcopado francés se volcase en peso a alentar, y más aún encabezar esa reacción. Pero lamentablemente, salvo unas pocas y valientes declaraciones categóricamente condenatorias a la ley, las voces episcopales se mostraron “tímidas y divergentes”, cuando aún se debatía el proyecto, como señaló oportunamente Avenir de la Culture.

Además, la participación eclesiástica casi desvirtuó la finalidad de la protesta: la principal portavoz de La Manif por Tous, designada sin oposición de los obispos, era una ex actriz cómica que había sido frecuentadora de discotecas de homosexuales; pero al fin fue rechazada por el público y acabó retirándose de la 26-M. Otro líder impuesto a dedo sin cualquier objeción de la Jerarquía es un homosexual declarado, aunque adverso (y no por razones morales, evidentemente) al “matrimonio” espúreo... ¿No podía la Jerarquía proponer dirigentes con mejores calificaciones?

Incluso algunos prelados como el obispo de Nanterre, Mons. Gérard Ducourt, propusieron como alternativa a la ley inicua “mejorar” el llamado PACS (“Pacto Civil de solidaridad”), que desde 1999 da estatus legal a uniones homosexuales. Igualmente el Consejo Familia y Sociedad de la Conferencia Episcopal sugirió admitir para los sodomitas “una forma de unión más solemne” que el PACS [12]. O sea, en vez de rechazar el pecado que repugna a la naturaleza y afrenta la Ley divina, ¡ese órgano eclesiástico proponía... “solemnizarlo”!

Posteriormente el mismo Consejo fue más lejos: bajo el título Prosigamos el diálogo, publicó una declaración en la que lamenta una supuesta “homofobia” existente en los católicos, a los que invita a dar prueba de “madurez democrática” aceptando que “su propio punto de vista no sea admitido”; es decir, a que desistan de defender la ley natural y la Ley divina, como si éstas fuesen simples “puntos de vista”...

El mencionado Consejo agrega que el “lazo de amistad” homosexual tendría una “fecundidad social” , similar a la del “celibato consagrado” (sic!); que las amistades homosexuales serían una “riqueza”, y que el hecho de que en ellas no se guarde la castidad “no desvaloriza esta experiencia”  [13].

Todo esto es inimaginable, aberrante e inexplicable.

Avizorando el futuro: ¿una nueva Gesta Dei per Francos?

Felizmente, sin embargo, los millones de resistentes franceses tienen por divisa “No cederemos nada, jamás, jamás, jamás”. Y no están dispuestos a transigir en los temas de familia y vida humana que Benedicto XV declaró “no negociables”: matrimonio, educación de los hijos, defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Una petición al Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Georges Pontier, le solicita —de manera respetuosa pero firme— exonerar a todos los miembros del Consejo Familia y Sociedad. Apoyada por miles de firmas, la iniciativa de Avenir de la Culture pide reemplazar esos consejeros por personalidades de “verdadera fe católica” y firme moral, y “que no cedan a la presión mediática del lobby homosexual” [14].

El gran valor de esta corriente de protesta radica precisamente en que logra abrirse paso enfrentando a la vez el hostigamiento del poder socialista y la incomprensión —por decir lo menos— de un ponderable sector eclesiástico. El motor de esa marcha que no claudica es una determinación nacida de la fe y una certeza de triunfo, que con la gracia de Dios pueden ser el paso inicial de una nueva Gesta Dei per Francos.

Esa certeza encuentra notable respaldo en una luminosa predicción del gran Papa San Pío X, en 1911: “Vendrá un día, y esperamos que no esté muy distante, en que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, será envuelta por una luz celestial y oirá una voz que le dirá nuevamente: ‘Hija mía, ¿por qué me persigues?’ Y a la respuesta: ‘¿Quién eres tú, Señor?’, la voz replicará: ‘Soy Jesús, a Quien tú persigues. Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación te arruinas a tí misma’’. Y ella, trêmula y atónita, dirá: ‘Señor, ¿qué quieres que haga?’ Y Él: ‘Levántate, lava las manchas que te desfiguraron, despierta en tu seno los sentimientos adormecidos y el pacto de nuestra alianza, y ve, hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección, ve a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de todos los pueblos y de todos los reyes de la Tierra” [15].

¿Estaremos llegando a ese momento bendito? ¿Hay nexos entre La Manif pour Tous y movimientos similares de protesta como los que sacuden actualmente el Brasil? Es prematuro responder, los hechos lo dirán. Pero lo cierto es que vivimos días apasionantes, en los que en Francia y por todas partes, y con el fondo de cuadro de esa luminosa profecía, una opinión pública anestesiada por los artificios de la macropublicidad, agredida por la realidad comienza a despertar.

No deje de ver también: ¿Está naciendo la Contra-revolución Francesa?

[3Idem nota [1].

[4Henri Vernot es un ejemplar padre de familia viudo con 6 hijos. Recientemente fue nominado a la “Medalla de la Familia Francesa” pero se negó a recibirla alegando que es otorgada por un gobierno que “se apresta a destruir la familia”. Ver http://lesalonbeige.blogs.com/my_weblog/2013/05/il-refuse-la-m%C3%A9daille-de-la-famille-en-raison-de-la-loi-taubira.html

[12AVENIR DE LA CULTURE, Appel respectueux aux Évéques de France: N’ayez pas peur!, Paris, diciembre de 2012. Puede verse en: http://www.avenirdelaculture.fr/node/39944

[15SAN PÍO X, Alocución consistorial Vi ringrazio del 29 de noviembre de 1911, Acta Apostolicae Sedis, Typis Polyglottis Vaticanis, Roma, 1911, p. 657.



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  • Son convenientes las manifestaciones, pero no bastan. La ciudadanía francesa, y la de todos los países de sistema democrático, deben emitir una ley que permita revocar a un presidente que gobierne contra el querer ciudadano.

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