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UN "REINO DIVIDIDO"

Ser o no ser, el dilema crucial de la PUCP

Martes 23 de agosto de 2011

La comunicación enviada por la Santa Sede a la PUCP para que adecúe sus estatutos a la Constitución Apostólica "Ex Corde Ecclesiae", dada por el Papa Juan Pablo II en 1990, que rige el funcionamiento de las universidades católicas en el mundo, abrió un nuevo capítulo en la pugna entre el arzobispado limeño y los directivos actuales de la universidad.
El siguiente artículo, que publicamos en línea originalmente en 2008, se reviste de gran actualidad por ir al meollo del caso PUCP.

El sonado litigio judicial entre el Arzobispado de Lima y la Pontificia Universidad Católica de Perú-PUCP se centra en la interpretación de la voluntad testamentaria del Dr. José de la Riva-Agüero y Osma.

En 1944 aquel distinguido intelectual católico dejó a la PUCP un apreciable legado patrimonial que comprendía, además de la magnífica casa solariega del Jr. Camaná, el Fundo Pando, en San Miguel, donde hoy se asienta el campus de la Universidad. Las demás zonas de este extenso predio fueron lotizadas y urbanizadas desde los años 60, y un sector del mismo fue destinado para área de establecimientos comerciales, que hoy proveen a la PUCP de considerables rentas.

El carácter original de la PUCP

El motivo de esta generosidad radicaba en la propia razón de ser de la Universidad Católica, nacida como reacción al laicismo agresivo y al positivismo antirreligioso que imperaban en los medios intelectuales peruanos de las primeras décadas del siglo XX. El R.P. Jorge Dintilhac, fundador de la Universidad Católica, resumía así esa realidad: “Allá en 1916 parecía que la fé católica estuviera por desaparecer de las altas esferas sociales e intelectuales de Lima y del Perú. Los colegios religiosos que entonces existían trabajaban con muy escaso fruto, pues la mayoría de sus alumnos al poco tiempo de haber abandonado las aulas escolares se declaraban ateos, o por lo menos indiferentes en materia religiosa” (1). El Dr. Riva-Agüero, notable polemista católico, había experimentado en carne propia esta situación, impedido –precisamente por su militancia confesional– de ejercer la docencia en la Universidad de San Marcos, no obstante sus sobrados méritos académicos.

Superados los obstáculos de toda índole que siempre acompañan a las genuinas fundaciones cristianas, hacia los años 30 la nueva Universidad era ya un centro de irradiación de pensamiento católico, donde se aglutinaban profesores y alumnos en torno a una clara visión del mundo según la doctrina de la Iglesia. Fue así que al celebrar sus bodas de plata recibió del Papa Pío XII la distinción de “Pontificia".

Del caso legal al enfrentamiento doctrinario

En el litigio en curso la parte eclesiástica argumenta que desde 1994 la PUCP no cumple una cláusula testamentaria del Dr. Riva-Agüero, según la cual un representante de la Iglesia debe hacer parte en forma “perpetua e insustituible” de la Junta Administradora de ese legado(2). La dirección de la Universidad, a su vez, aduce que la administración del mismo se hace en plena conformidad al testamento del ilustre donante(3).

Para el observador común resulta insólito y hasta inexplicable que se enfrenten en la Justicia civil dos instituciones católicas, las cuales normalmente deberían relacionarse en ejemplar armonía. Sobre todo porque a medida que el asunto tomó estado público, la discusión subió de tono hasta saltar a temas totalmente ajenos al pleito administrativo, levantados por partidarios del statu quo como recurso extremo para desmerecer las razones del Arzobispado. Con eso, la polarización de opiniones se hizo tan drástica y virulenta, que se llegó al extremo de que las autoridades de la PUCP perdiesen los papeles y publicasen una declaración cargada de inexactitudes malevolentes (y hasta insultantes) contra una de las autoridades eclesiásticas concernidas, el Obispo de Chiclayo(4).Mientras la mayoría de los alumnos permanecían en una indiferente expectación, grupúsculos pertenecientes a los Centros Federados se movilizaban ruidosamente contra supuestas “amenazas” a la autonomía universitaria y hasta a la “orientación sexual” de algunos catedráticos (?), y lanzaban slogans groseramente ultrajantes al Cardenal Arzobispo de Lima –quien es también Gran Canciller de la PUCP–, bajo la complaciente tolerancia de las autoridades universitarias(5).

¿Por qué, en ese debate tan apasionado y de consecuencias todavía imprevisibles, los elementos extrajurídicos tomaron así la delantera sobre los específicamente legales, motivo de la controversia? –Es que un factor ideológico –y por eso, susceptible de determinar adhesiones y rechazos extremados– sirvió de combustible para atizar la polarización. Analizando los argumentos de quienes se oponen a la participación arzobispal en la Junta Administradora de la PUCP, queda claro que lo hacen a favor de una concepción a-confesional, igualitaria y relativista de Universidad, opuesta per diametrum a la verdadera concepción de lo que es y debe ser una Universidad Católica.

Ser o no ser católica, el fondo de la cuestión

La naturaleza, identidad y misión de las Universidades Católicas ha sido definida por el Papa Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesia, del 15-8-1990. Allí el Pontífice dejó meridianamente claro que una Universidad Católica debe ser ante todo... ¡¡católica!!, y debe para ello reunir cuatro “características esenciales”: 1) la “inspiración cristiana” de toda la comunidad universitaria; 2) “una reflexión continua a la luz de la fe católica”; 3) “fidelidad” a la doctrina de Iglesia; y 4) un “esfuerzo institucional” al servicio de la Iglesia y de toda la humanidad, en función del objetivo trascendente de la fe(6).

Lo que va de ayer a hoy...

Ayer: En el Primer Congreso Eucarístico Nacional (1935), las autoridades y el cuerpo docente de la Universidad Católica en pleno, desfilan en homenaje al Santísimo Sacramento (foto superior), para dar testimonio inequívoco de la identidad católica de esa casa de estudios.
Se destacan el P. Jorge Dintilhac, Víctor Andrés Belaunde, José de la Riva Agüero y Osma, Carlos Arenas y Loayza, José Leonidas Madueño, el P. Oscar Larson y Alberto Alvarez Calderón, entre otros. Eran los felices tiempos en que las autoridades de la PUCP manifestaban públicamente su fe en Aquel que dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn. 14, 6).


Hoy: En mayo del 2006, la directiva de la PUCP homenajea al Dalai Lama, presentado como adalid de la paz mundial, pero que es jefe de una secta esotérica y ocultista asiática, el lamaísmo, que rinde culto a una multitud de “demonios protectores”, a los que incluso se ofrendan sacrificios humanos. A pesar de eso, los directivos llevan un símbolo religioso lamaísta. Ejemplo palpable de la evolución de la PUCP hacia la lamentable dilución de su identidad católica.

Y son precisamente estos puntos –su identidad y misión católicas– los que lamentablemente en las últimas décadas se han ido desdibujando en la PUCP, hasta el punto de que hoy en día su fisonomía se contradice con la del catolicismo en muchos aspectos, lo que no puede dejar de causar justa preocupación a la autoridad eclesiástica. Si bien en muchos ámbitos la PUCP ha alcanzado apreciables y reconocidos niveles de calidad (en lo que las universidades católicas siempre han descollado), lo mismo no puede decirse de este aspecto fundamental. Su adecuación a las directrices de la Constitución Apostólica de 1990 todavía no se materializa. Y más bien, en nombre de una supuesta “libertad académica” y “pluralismo” campean en ella las ideas más contradictorias con la verdadera doctrina de la Iglesia, sustentadas en sofismas como el de que la PUCP “fue fundada como católica, y por católica, plural” (?)(7). ¡O sea, porque es católica, debe acoger y difundir ideas anticatólicas! ¿Qué especie de “catolicismo” es éste?
Como botones de muestra, baste ver ciertos títulos que publica el Fondo Editorial de la PUCP, o hechos tales como el ofrecer un Diploma de “Estudios de Género”, ideología opuesta a la noción católica de la familia –además de promotora del aborto y la homosexualidad – cuyas raíces doctrinales anticristianas han sido señaladas en diversos estudios, y sobre la cual la Iglesia ha denunciado sus falacias y peligros(8). Es justamente bajo el prisma de esta “ideología de género” que se dictan en la PUCP las cátedras de Derecho de Familia y Filosofía del Derecho y se abordan –a cargo de profesores como Rocío Villanueva, ligada a grupos feministas radicales y especialista en “derechos sexuales y reproductivos”, que hacen parte de la agenda neomarxista demoledora de la familia– tópicos fundamentales como matrimonio, familia, paternidad, divorcio, adopción, etc, con los riesgos que esto acarrea para jóvenes estudiantes que más adelante aplicarán sus conocimientos en casos reales de familias peruanas(9). Mención aparte merecen los honores tributados –como invitado oficial a dictar una conferencia en el Coliseo Polideportivo de la Universidad– al Dalai Lama, personaje que se presenta como predicador de la paz, pero en realidad es jefe del lamaísmo, una secta esotérica y ocultista asiática, que rinde culto a una multitud de “demonios protectores”, a los que incluso se ofrendan sacrificios humanos, sin excluir prácticas de canibalismo(10), además de estar vinculada al nazismo(11).

En materia de tendencias y costumbres, sobreabundan en la Católica las manifestaciones de revolución cultural, inmoralidad y amoralidad extremas, como festivales de cine(12), teatro(13) y “arte” revolucionario y hasta blasfemo(14); escandalosas “encerronas”, “pre-encerronas” y sketches en las que profesores y alumnos de ambos sexos se entregan a excesos de todo tipo, haciendo escarnio y burla de personas y doctrinas de la Iglesia. Y no podía faltar el descaro insolente de una autodenominada “Red universitaria de gays y lesbianas de la PUC (GPUC)” (!!!), etc. etc.

En medio de esta atmósfera de irreligiosidad y relativismo moral a nadie puede sorprender el surgimiento de grupos protestantes como una “Comunidad Bíblica Universitaria – PUCP”, que se reúnen y hacen proselitismo como si se hallaran en cualquier ambiente laico.

Uno de los últimos "bastiones de los cristianos de izquierda"

Puede decirse así que la Universidad Católica es un “reino dividido” o “casa dividida”; y ya predijo Nuestro Señor cómo terminan tales situaciones (cfr. Mt. 12, 25). Los estados contradictorios no son estáticos, sino dinámicos, y al acentuarse conducen inevitablemente a la decadencia y ruina de la institución afectada, en lo que ésta tiene de más esencial. Y la contradicción a que aludimos es hoy tan notoria, que hasta quienes defienden esa situación malsana en la PUCP son conscientes de que esta tomó un “carácter laico”, que en su seno medran “corrientes dominantes” a-católicas, y que “la universidad, en este juicio, contradice su denominación Pontificia” (15).

Así se comprende porqué toda la izquierda se alarmó tanto con el reclamo judicial del Arzobispado limeño. Un marxista residual afirma que la intención de ese reclamo es “terminar de liquidar la teología de la liberación” porque, según él, la PUCP es “uno de los bastiones de los cristianos de izquierda” que aún sobreviven(16). De hecho, los principales exponentes de la actual intelligentsia izquierdista peruana son oriundos de la PUCP(17). Por el fruto se conoce el árbol...

Junio de 2007 - La PUCP, instrumento de la revolución homosexual. En su Centro Cultural se anuncian dos exhibiciones simultáneas vinculadas al homosexualismo: una sobre el pintor A. Warhol, pionero del activismo homosexual en los EE.UU., y la otra sobre un affaire de lesbianas. Éste es el clima moral que reina hoy en la PUCP ¿En qué quedan las exigencias de identidad católica que el Papa le señaló?

¿Hacia un "pensamiento único" anticatólico?

Quienes agitan el fantasma de una eventual intervención arzobispal en los asuntos académicos de la PUCP, que redundaría –dicen ellos– en el fin del “pluralismo” y en la implantación de un “pensamiento único”, no reparan que esta situación ya se da actualmente en dicha casa de estudios, pero en un sentido diametralmente opuesto al de su esencia católica. Basta revisar los contenidos y bibliografía de cualquier syllabus de la PUCP para constatar hasta qué punto prepondera allí la doctrina marxista en sus diversas versiones –de las más crudas a las más elaboradas y sutiles–, todas con el mismo fondo ateo y materialista. Así, el curso de Teología impartido en Estudios Generales no es otra cosa que una exposición de la tristemente célebre Teología de la Liberación, que –como lo recordó el Papa Bendicto XVI en su reciente viaje a Brasil– colisiona de frente con la ortodoxia católica. Resulta sintomático a este respecto que la Apertura del Año Académico 2007 de Estudios Generales Letras tuviera como invitado oficial al revolucionario P. Gustavo Gutiérrez, principal exponente de esta corriente(18).

"El rey está desnudo"

Y aquí llegamos al fondo del asunto. El alarido contra la imaginaria “campaña” arzobispal anti-PUCP no es otra cosa que el reconocimiento, por parte de personas ajenas u hostiles al catolicismo, de una realidad que todo el mundo veía pero de la cual nadie se atrevía a hablar: la Universidad Católica sufre una severa crisis de identidad, infectada de relativismo e ideologías adversas a las enseñanzas de la Iglesia.

Ejemplo de ideas anticatólicas acogidas y propagadas en la PUCP: la militante feminista Rocío Villanueva, abanderada de los llamados “derechos sexuales y reproductivos”, allí difunde libremente esa aberrante doctrina impugnada por la Iglesia Católica.

Fue necesario que algunos, como en el famoso cuento, gritasen “¡El rey está desnudo!” para que se rompiera el hechizo de silencios cómplices y encubrimientos dolosos, y esta situación malsana quedase al descubierto sin disimulos.

Cabrá ahora a los historiadores serios elucidar cómo fue que, bajo la pantalla de "católica" y "pontificia", pudo realizarse desde la PUCP, en la segunda mitad del siglo XX, ese verdadero trasbordo ideológico revolucionario de tantos miembros de la élite intelectual, cultural y política peruana, que los convirtió en agentes de la dictadura socialista de 1968-1980 y de todas las catástrofes que le sucedieron en el terreno sociopolítico, ante los ojos de esfinge de ciertas autoridades eclesiásticas...

Recuperar la identidad perdida

Así las cosas, cuando la controversia sobre el caso estaba más encendida, como obedeciendo a una misteriosa consigna toda la algarabía izquierdista cesó de repente. Se diría que los partidarios de una mal entendida “autonomía” de la Católica –que en el fondo significa dejar de ser católica– se percataron de que habían ido demasiado lejos, al haber levantado un problema de identidad en el cual todo el mundo percibe que la razón está con la Iglesia. Y prefieren continuar minando la esencia católica de la Universidad como lo han hecho hasta ahora: silenciosa y solapadamente, por la vía de hechos consumados. Sin embargo, la opinión pública ha quedado de sobreaviso, y el debate abierto puede ser el primer paso para que la PUCP recupere su amortecida identidad católica.

(Publicado por primera vez en el boletín informativo impreso "Tradición y Acción" Nº 14, de junio de 2007)


Notas:

1 Jorge Dintilhac, SSCC., Cómo nació y se desarrolló la Universidad Católica del Perú: 30 años de vida (1917–1946), Lima, 1946, p. 5.

2 Ver al respecto Juan Vicente Ugarte del Pino, La ex-PUC y el testamento de Riva-Agüero, “Expreso”, 21-5-07.

3 Para quien desee más alcances sobre el tema judicial los testamentos pueden ser consultados en los Registros Públicos de Lima, Título Archivado Nº 2897 del 20 de diciembre de 1946.

4 Ver al respecto:

http://www.pucp.edu.pe/noticias_pucp/index.php?option=com_content&task=view&id=1388&Itemid=1; http://www.bcasas.org.pe/prensa/2007/04/23/obispo-de-chiclayo-reafirma-respaldo-de-cep-a-cipriani/

5 No reproducimos los insultos y blasfemias contra el Primado del Perú, pero todos pueden apreciar la virulencia de los ataques sectarios de estos autodenominados “tolerantes” en:

http://www.youtube.com/watch?v=ooky_e ... p;mode=related&search=http://www.youtube.com/watch?v=tE1tAp ... p;mode=related&search=http://www.youtube.com/watch?v=oL6nP7 ... p;mode=related&search=

6 Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas, Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial 2000, pág. 18.

7 Ver opinión de P. Patrón. En: “Domingo”, suplemento de “La República”, 1-4-2007.

8 Ver por ejemplo Philip Davis, Goddess Unmasked - The Rise of Neopagan Feminist Spirituality; Spence Publishing Company, Dallas, 1998; Phyllis Schlafly,. Feminist Fantasies, Spence Publishing Company, 2003; Carrie Lukas,Politically Incorrect Guide to Women, Sex and Feminism, Regnery Publishing, Inc, 2006; Dale O’Leary, The Gender Agenda: Redefining Equality, Vital Issues Press, 1997; entre otros.

9 Es el caso de las catedráticas Violeta Bermúdez Valdivia, ligada a la ONG feminsta “Manuela Ramos” y a la organización abortista CLADEM, quien tiene a su cargo el curso Derecho de Familia; o Marisol Fernández Revoredo, quien dicta el curso “Género y Derecho”, y ha estado vinculada a la ONG feminista DEMUS.

10 Cfr. “Punto Edu”, Año 2 Nº 44 .Del 15 al 21 de mayo del 2006. Ver también http://www.foros.gob.mx/read.php?3,87835,108326.

11 Ver por ejemplo Gabriel Pardo, El gran amigo chileno del Dalai Lama, “El Mercurio”, Santiago de Chile,7-05-2006; http://www.alertaaustral.cl/2006/0515/amigodalailama.html
12 A este respecto el Centro Cultural de la PUCP exhibe films etiquetados como “culturales” que ni los cines comerciales muestran, debido a la carga de obscenidad y perversiones sexuales que contienen; como las películas “La pianista” de la izquierdista y feminista radical Elfriede Jelinek; “Vera Drake”, que hace apología del aborto, o la nefanda “No se lo digas a nadie”, promotora del vicio sodomítico.

13 Por ejemplo, la representación de obra anticatólica Galileo Galilei del escritor comunista Bertolt Brecht, a pesar del pedido expreso en contrario de las autoridades eclesiásticas peruanas.

14 Resulta inexplicable que en la Biblioteca de la Universidad se hallen a disposición de los estudiantes no sólo obras carentes de cualquier mérito literario o académico, sino además impregnadas de contenido anticristiano. Hay nada menos que seis ejemplares de la novela anticatólica El nombre de la Rosa y otro tanto del igualmente anticatólico El Código Da Vinci; cuatro del El evangelio según Jesucristo, del comunista José Saramago, etc, al lado de obras esotéricas, ocultistas, pseudomísticas o difusoras del pensamiento gnóstico Nueva Era.

15 Fernando Vivas, Que se quite la P, “El Comercio” 29-3-07.

16 Antonio Zapata, La Universidad Católica en pugna, “La República”, 28-3-2007.

17 Ver datos bien elucidativos al respecto en Alfredo Garland Barrón, Como lobos rapaces – Perú: ¿una iglesia infiltrada?, Ed. Servicio de Análisis Pastoral e Informativo, Lima, 1978, pp. 104-105, 137,141, 145 ss.

18 En: “Punto Edu” Año 3 Nº 76, 30 de abril al 6 de mayo del 2007.



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Comentarios

  • No existe peor demonio que Cipriani!! primero que se quite todo el oro que lleva encima y se lo brinde a los pobres!!!
    Dejen en paz a la PUCP, que las condiciones de genero o religión no impiden que un ser humano de carne y hueso como todos nosotros sea un buen profesional y deje en alto a la PUCP!!!
    Gracias a ellos y todos los que estudiamos ahí somos buenos profesionales, con una capacidad para adaptarnos y relacionarnos con cualquier cultura, con cualquier tipo de persona, que es justo lo que hoy en día buscan las grandes empresas que reclutan profesionales.
    No queremos ser reprimidos y vivir bajo esa creencia estúpida del catolicismo!! Por acciones como estas y demás (sacerdotes violadores, borrachos, usureros, asesinos que viven reprimidos por tratar de ser lo que no quieren ser) es que me arrepiento haber sido bautizada católica!!!

    Responder

    • Liz, hasta que leí tu mensaje pensaba que la PUCP era una cantera de profesionales católicos civilizados y abiertos, y que eso de llamarla "Primera Universidad Caviar del Perú - PUCP" era pura malevolencia envidiosa. Pero viendo ahora que te identificas como estudiante de la PUCP, me asombra el odio descontrolado que manifiestas hacia la Fe católica ("creencia estúpida") y hacia el Arzobispo de Lima (el "peor demonio"), simplemente porque ganó una causa judicial a la directiva de la PUCP. Y me pregunto: ¿qué clase de "católicos" salen de la Católica?

      Y veo de paso cuánta razón tiene la Santa Sede, al reclamar que la PUCP adapte sus estatutos a la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesia de 1990, que norma el operar de las universidades católicas (¡las autoridades de la PUCP demoraron más de 20 años en dar algún paso concreto hacia esa adaptación!). En verdad, tú eres una buena muestra de la pérdida de identidad católica de la PUC.

  • El único camino que le queda a la pucp es dejar de ser católica y pontificia. Lamentablemente no creo que pueda, pero quien sabe. Hay que cruzar los dedos.

    Responder

  • felicitaciones por el articulo! soy egresado de la PUCP y deseo su armonia con los principios catolicos.
    saludos
    Daniel

    Responder

    • LA IGLESIA ES UNA INSTITUCION QUE YA CUMPLIO SU MISION HACE CIENTOS DE AÑOS , EL FUTURO PERTENECE A LOS LIBRE PENSADORES

    • Los librepensadores estuvieron de moda durante 150 años, desde la época de las "luces" fatuas de los filósofos de la Ilustración hasta inicios del siglo XX, cuando se presentaban como muy "modernos". Hoy, soplan otros vientos. Vivimos el naufragio filosófico-ideológico de la Modernidad, y la avidez de los jóvenes por verdades sustentadas en la Fe es indiscutible.

      Invito a este trasnochado librepensador a que él y sus correligionarios organicen en Madrid una "Jornada Mundial de la Juventud Librepensadora", a ver si reúnen los dos millones de jóvenes que reunió la Iglesia Católica en julio. A lo sumo lograrán reunir unos doscientos, pero me temo que no sean todos jóvenes... Mejor, dejemos que estos muertos entierren a sus muertos, en el ya poblado cementerio de las ideologían anticristianas.

    • Estimado Sr. Arenas.

      Para empezar, le manifestamos que tomamos constructivamente las críticas de aquellas personas que como Ud. leen el artículo antes de emitir una opinión, cosa que, aunque elemental, no es la práctica que sigue la mayoría.

      Respecto de sus observaciones puntuales, queremos dejar establecido, en primer lugar, que el propósito del artículo es denunciar las graves contradicciones dentro de una Universidad que ostenta los títulos de “católica” y “pontificia”, y que, sin embargo, es hoy en día uno de los principales centros de acogida, producción y difusión de ideologías anticristianas. Como podrá ver en nuestro web site, somos una institución de seglares católicos, y es en esta condición, y de acuerdo a la doctrina católica, que enjuiciamos los hechos materia de comentario. La alusión al Dalai Lama debe entenderse, entonces, en este contexto. No ha sido nuestro propósito enfocarnos en la religión tibetana ni en sus pliegues y entresijos que, evidentemente, permiten muchas matizaciones. Sin embargo, no por esto hemos dejado de fundamentar nuestras observaciones en fuentes serias y académicas, como (sólo por citar un ejemplo) el reconocido especialista en historia de las religiones, Mircea Eliade.

      El Dalai Lama reúne en su persona el gobierno espiritual y político del Tíbet (es decir, una teocracia). En su segunda condición ha sido despojado por la agresión comunista china y el pueblo tibetano es víctima de una cruel represión por parte del régimen totalitario de Pekín, ante el silencio vergonzoso de la comunidad internacional. Incluidas las autoridades de la PUCP, que no obstante posar sonrientes con el personaje en cuestión, no tienen reparos en celebrar convenios con la dictadura comunista china y hasta han inaugurado un Instituto Confucio bajo el patrocinio de dicha tiranía. Tiranía ésta que persigue, encarcela y mata obispos católicos, y se burla de todos los convenios que ella misma firmó en 2009 con la Santa Sede; todo lo cual poco o nada parece importar a las autoridades de la PUCP.

      Como líder exiliado de un país invadido se puede entender que el Dalai Lama haya sido merecedor el Premio Nobel de la Paz.

      Establecido lo anterior, lo que puntualmente denunciamos es que la PUCP lo reconozca y homenajee como líder religioso, dada la esencial oposición e incompatibilidad entre el budismo (en cualquiera de sus variantes) con el cristianismo. Las doctrinas budistas sobre la irrealidad del mundo presente, la aberrante doctrina de la reencarnación y la búsqueda de la aniquilación del ser, son una negación de un Dios personal que ha creado el mundo: “En el principio creó Dios…” (Gén 1, 1); la bondad objetiva de la Creación como obra de Dios: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Gén 1, 31); la redención de Nuestro Señor Jesucristo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6); el juicio después de la muerte: “... los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio” (Heb 9, 27); sólo por mencionar los puntos más importantes.

      El Dalai Lama pretende ser, a la vez, la reencarnación de un predecesor y la encarnación del bodhisattva de la bondad, Avalokitesvara. Esto no lo puede aceptar un cristiano, y no dudamos en calificar esta pretensión de abominable. El Tíbet, por otra parte, ha sido siempre un punto de referencia para el ocultismo. Ha ejercido siempre fascinación sobre espiritistas, teósofos y satanistas desde el siglo XIX. Es bueno recordar que antes de implantarse el budismo imperaba en estas tierras una mezcla de animismo y magia chamanista, que invocaba innumerables espíritus y demonios alojados en los ríos, rocas, arrabales y pasos de montaña, practicando sacrificios humanos. Luego, estas creencias se entremezclaron con el budismo en un sincretismo que recibió el nombre de Bon, que es la forma en que ha subsistido mayoritariamente en el Tíbet. Por esto el estudioso y explorador británico Waddelly lo definía como “mezcla de misticismo,
      magia y demonolatría”.

      Dentro del Tercer Reich exisitió siempre un núcleo ocultista y pagano, al cual pertenecían altos mandos del partido y de las SA y SS. Estaban ya antes del estallido de la guerra abocados a investigaciones esotéricas dentro y fuera de Europa. Nuestro artículo no sugiere en ningún momento que el actual Dalai Lama sea o haya sido simpatizante del nazismo, o que haya estado inscrito en el NSDAP. Cosa muy difícil, por cierto, ya que habiendo nacido en 1935 tenía apenas diez años cuando la derrota alemana. El vínculo del esoterismo nazi es con la secta tibetana, al margen de quien ocupe el cargo de Dalai Lama, que es eso, un título, el cual es llevado por diferentes personas sucesivamente.

      Por esto mismo, la referencia a Saint-Yves d’Alveydre es correcta en cuanto en 1886 este personaje ocultista se estaba refiriendo al Dalai Lama de entonces.

      Reconocemos el error que señala en la nota 11 y agradecemos su indicación. Sin embargo, esta falla no invalida el argumento de la existencia de un vínculo amical entre el Dalai Lama y un prominente personaje admirador del nazismo, sino que lo confirma. Pero aun dándole al Dalai el beneficio de la duda, ya que pasa por ser el “amigo de todos”, está también la evidencia de su amistad probada con el explorador Heinrich Harrer, miembro de las SS, y que en 1944 llegó a Lhasa, en una misión que implicaba cualquier cosa menos inocente alpinismo.

      Evidentemente, sobre estos temas circula mucha literatura basura y no es nuestra intención ahondar más en esos meandros. Independientemente de que Ud. coincida con nuestra postura, como seguidores de Nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia sentamos claramente nuestras convicciones.

      Por ello, rechazamos y repudiamos que un centro de enseñanza “católico” otorgue legitimidad a doctrinas incompatibles con la Revelación cristiana.

      Que la Santísima Virgen María lo bendiga, guarde y proteja a Ud. y a todos los suyos.

      Atentamente,

      Los Autores

    • A resposta de Tradicion y Accion ao sr Arenas esta muito boa. Este senhor teve a habilidade de parecer muito moderado e sem nada preconcebido. Eh preciso ser de fato muito vigilante para saber responder a essas pessoas que com a aparencia de moderacao em realidade apoiam os maus.

  • Creo que el autor (que no se ha identificado) no ha tenido la rigurosidad debida para escribir este artículo. Ni Derecho de Familia, ni Filosofía del Derecho implican para nada una educación marxista. El curso de Familia no hace más que describir las condiciones del matrimonio según el Codigo Civil de 1984. Y Filosofia del Derecho no es mas que un recorrido historíco sobre las ideas que llevaron al desarrollo del Derecho.. No menciona que se lleva el curso de Teologia del Derecho (q incluye Derecho Canónico) o que mucha de la curricula en Derecho es mayormente de inclinacion liberal en lo economico (antimarxista): Derecho de la Competencia 1 y 2, Derecho Concursal, Analisis Económico del Derecho, Derecho Mercantil 1 y 2, Derecho Bancario, etc.
    Si en la PUCP hay marxistas, posiblemente son una minoría, teniendo en cuenta solamente que toda la rama de Ciencias suele ser apolítica (lo que haria de inicio solo el 50% de la PUCP sea roja), quitemosle Derecho, Psicologia, Administracion, y otras facultades "no-marxistas" y no quedará más de 15% del total de estudiantes. Quiza Sociologia, Antropologia, Filosofia, ciencias sociales duras. Creo que confundir interés en cambio social, que definitamente debe de tener quien estudia una de estas carreras, con pensamiento de izquierda es exagerar ; como decir que unos cuantos sacerdotes acusados de pedofilia hacen a todos los demás pedofílicos. No se debe confundir la parte con el todo.
    El problema esta en que, salvo que una actividad sea ilegal, prohibirla en base a los juicios de una persona, que se atribuye lo que es o no es catolico, termina por prohibir lo que no debia ser prohibido. Sería triste que la PUCP termine convertido en eso que usted dice no desear, una institucion de mentalidad única: Catolica y de derecha (porque de su articulo queda claro que ser cristiano de izquierda no es ser catolico, sería interesante saber en que se basa para pensar asi).
    Por suerte, el que el Arzobispo forme parte de la junta administradora, no le da voz unica e indiscutible en asuntos educativos y creo, acallará la parte legalista de la discusión para pasar a la discusión doctrinaria, donde se requiere mayores argumentos.

    Para finalizar, no soy budista, pero conozco suficiente del budismo para ver las exageraciones y errores en los que cae su artículo. Igualmente para el caso de Andy Warhol, que más alla de sus preferencias sexuales (que no conozco o me constan), es un personaje representativo del arte moderno y es lógico que se exhiba sobre éste en un Centro Cultural, y hacerlo no promueve la homosexualidad (argumento ad hominem) como que la obra de Wagner no promueve el nazismo.

    Sinceramente, espero que no sea de la PUCP, sería un pesimo ejemplo de rigurosidad academica. Sus ideas no las discuto, tiene todo el derecho a ser catolico y ¿de derecha? ¿anti izquierda? Pero creo que la PUCP como esta actualmente esta muy bien, es la mejor universidad del país, la preferida por los empleadores y no quisieramos que vieniera nadie a hacer cambios drásticos y peor aun, arbitrarios.

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  • Sin dudas que la progresía autodemoliente de lo católico está en retirada, porque se cumplió el tiempo suficiente para que su gramscianismo careta se desenmascare. Y gran parte de esta retirada se debe al vigor del Magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI y a la suma de Obispos, sacerdotes y laicos fieles, "cristifideles laici". Tiene toda la razón el cardenal Cipriani, las Universidades católicas tienen que ser tales. Cuando esto vuelva a suceder en las congregaciones y órdenes, que se renueven, sí, pero dentro de la Iglesia, también habrá reidentificación y renovación, y vocaciones.
    Como escribo desde Argentina, uno ve que congregaciones como el Verbo Encarnado, Opus Dei, FASTA, Schönstatt, y otras, de claro sesgo y mirada católica, se llenan de vocaciones, mientras que muchas otras, copadas por la progresía, languidecen y agonizan. Pero para convertirse, para rectificar, hay que ser noble y magnánimo, cosa que en los "progres" brilla por su ausencia.

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  • Un gran artículo que nos a servido a muchos católicos a darnos cuenta cual es la situación de la PUCP; contaminada por la teologia de la liberacion, activistas pro-aborto y utilizada como instrumento de la revolucion homosexual. Muchas gracias hermanos de "Tradición y Acción" por este excelente trabajo.

    Un gran abrazo!
    Dios los bendiga †

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