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DESPUÉS DE CASI UN SIGLO

Procesión de Corpus Christi, señal del renacimiento católico en Rusia

Martes 28 de junio de 2011

Nueva señal de los tiempos: después de casi cien años, el domingo 26 de junio se realizó en San Petersburgo, Rusia, la primera procesión de Corpus Christi desde que el comunismo allí tomó el poder en 1918, y prohibió todas las manifestaciones religiosas.

Tras una misa solemne oficiada por Monseñor Paolo Pezzi, arzobispo de la arquidiócesis de la Madre de Dios de Moscú, la procesión partió de la Iglesia de Santa Catalina acompañada por cientos de fieles, y recorrió el centro de la antigua capital de Pedro el Grande, por la avenida Nevski, el canal Griboyédov y la calle Mijailovskaya. Anteriormente sólo se habían celebrado en la capital imperial rusa dos procesiones de Corpus Christi, en 1917 y 1918.

El simbolismo del acontecimiento salta a la vista. Después de décadas de clandestinidad, persecución y martirios bajo el régimen soviético, en que se había convertido en una Iglesia subterránea y casi desaparecida, la Iglesia Católica —a la que su divino Fundador prometió permanecer con ella “todos los días hasta la consumación de los siglos” (Mat. 28, 10-20)— revive en tierras rusas con toda su vitalidad sobrenatural. Los Marxs, Lenines y los Stalines pasan, la Iglesia queda, confirmando la promesa de Nuestro Señor: “las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella” (Mat. 16, 18).

Los católicos son una minoría en Rusia: menos de un millón para un país de 140 millones de habitantes. La religión mayoritaria en el país es la greco-cismática, que se separó de Roma en 1054 (con una breve reunificación en 1439, que duró sólo dos años). No obstante, la Iglesia Católica tiene en aquella nación un gran prestigio, debido a su heroica resistencia al comunismo durante más de setenta años, período en el cual obispos, sacerdotes y fieles debieron vivir en la clandestinidad como “Iglesia del silencio”; mientras que los jerarcas cismáticos, como los patriarcas Pimen, Filarete y Kiril, se convirtieron en colaboradores serviles del régimen soviético, e incluso en agentes de la policía política, la KGB. Fue el caso del patriarca Alexis II, más conocido como “agente Drosdov” (que significa “hombre de confianza”).

La credibilidad del catolicismo se manifiesta actualmente en las numerosas conversiones. Y sumada a la promesa que la misma Santísima Virgen hizo en el mensaje de Fátima —“Rusia se convertirá” — augura un glorioso porvenir al catolicismo en la gran nación rusa, cuando finalmente todos los creyentes en Jesucristo formemos “un solo rebaño” bajo “un solo Pastor”.



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