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MEDITACIÓN DE SEMANA SANTA

Jesús muere en la Cruz

Plinio Correa de Oliveira

Martes 19 de abril de 2011

Meditación de la décima segunda estación del Vía Crucis (Tomada de Plinio CORREA DE OLIVEIRA, Vía Crucis, en “Catolicismo”, Sao Paulo, marzo de 1951, N° 3).

Llegó por fin el ápice de todos los dolores. Es un ápice tan alto que se envuelve en las nubes del misterio. Los padecimientos físicos llegaron a su extremo. Los sufrimientos morales alcanzaron su auge. Otro tormento sería la cumbre de tan inefable dolor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonasteis?”. De un cierto modo misterioso el propio Verbo Encarnado fue afligido por la tortura espiritual del abandono, en que el alma no tiene consuelos de Dios. Y tal fue este tormento que Él, de quien los evangelistas no registran una sola palabra de dolor, profirió aquel grito lancinante: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonasteis?”.

Sí, ¿por qué? ¿Por qué, si Él era la propia inocencia? Abandono terrible, seguido de la muerte y de la perturbación de toda la naturaleza. El sol se veló. El cielo perdió su esplendor. La tierra se estremeció. El velo del Templo se rasgó. La desolación cubrió todo el universo.

¿Por qué? Para redimir al hombre. Para destruir el pecado. Para abrir las puertas del Cielo. El ápice del sufrimiento fue el ápice de la victoria. Estaba muerta la muerte. La tierra purificada era como un gran campo desbastado, para que sobre ella se edifique la Iglesia.

Todo esto sucedió, pues, para salvar. Salvar a los hombres. Salvar a este hombre que soy yo. Mi salvación costó todo este precio. Y yo ya no regatearé sacrificio alguno para asegurar salvación tan preciosa. Por el agua y por la sangre que vertieron de vuestro divino costado, por la llaga de vuestro corazón, por los dolores de María Santísima, Jesús, dadme fuerzas para desapegarme de las personas, de las cosas que me puedan distanciar de Vos. Mueran hoy, clavadas en la Cruz, todas las amistades, todos los afectos, todas las ambiciones, todos los deleites que de Vos me separaban.

Nota.- Recomendamos leer también "El significado profundo de la Semana Santa"



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