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El mensaje de Fátima, 93 años después

Alejandro Ezcurra Naón

Miércoles 18 de agosto de 2010

El 11 de marzo pasado se conmemoraron cien años del nacimiento de Jacinta Marto, la menor de los tres pastorcitos testigos de las apariciones de Fátima. Como se recuerda, ella y su hermano Francisco fueron solemnemente beatificados por el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 2000. La importancia de esta beatificación puede medirse por el hecho de que el Papa Benedicto XVI quiso conmemorar personalmente su décimo aniversario, trasladándose en peregrinación al santuario de Fátima, el pasado mes de mayo.

En ese contexto es oportuno indagar qué sucedió con las profecías de Fátima, que la Madre de Dios comunicó a los niños en su tercera aparición, el 13 de julio de 1917. Una simple lectura de las palabras de la Virgen nos muestra cómo ellas conservan hoy —pasados 93 años— una actualidad y vigencia no sólo impresionante, sino mayor que nunca.

Como es sabido, en aquella aparición Nuestra Señora mostró a los niños el infierno, diciéndoles que es el lugar "a donde van las almas de los pobres pecadores". Y añadió: "Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón". O sea, el objeto de la aterradora visión era salvífico: que los niños comprendiesen —e hicieran comprender— la importancia de salvar el alma y evitar el castigo eterno; para lo cual Ella les indica un medio específico.

En seguida, Nuestra Señora pasa a darles el Mensaje propiamente dicho, que se compone de cinco puntos:

1. Los "errores de Rusia"

"Si atendieren a mis pedidos [la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados], Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, Rusia esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia".

Ha sido muy debatido entre los "fatimólogos" si la primera condición, la consagración de Rusia, fue efectivamente cumplida. Según Nuestra Señora le indicó a la Hermana Lucía en 1929, y el propio Jesucristo se lo reiteró en 1931, tal consagración debía ser hecha por el Papa en unión con todos los obispos del mundo. Pero la consagración finalmente realizada por Pío XII en 1942 fue incompleta en ese punto.

En cuanto a la segunda condición, la Comunión reparadora, es obvio que de ningún modo fue practicada con la extensión deseada por la Santísima Virgen, y más bien la descristianización y la impiedad generalizada son hoy la nota dominante en todos los países de Occidente.
Así, pasados 93 años de las apariciones de Fátima, vemos que los "errores de Rusia" —es decir, el comunismo y el conjunto de doctrinas revolucionarias conexas—, se propagan bajo la forma de un ataque devastador a la familia: las uniones libres, el divorcio, el aborto, la farsa de "matrimonio" entre personas del mismo sexo, etc.

Por otra parte, las "guerras" que devastaron el siglo XX teniendo a los "errores de Rusia" como detonante, en nuestro siglo han dejado de ser preponderantemente entre naciones y van tomando un aspecto cada vez más caótico, entremezcladas con conflictos étnicos, religiosos, de clanes delincuenciales (narcotraficantes, piratas náuticos, tratantes de personas, etc.). Estos sustituyen gradualmente el poder de Estados débiles y desorganizados, encaminando hacia la anarquía —que es precisamente la meta final de comunismo.

Y las "persecuciones a la Iglesia" que el comunismo emprendiera desde la era soviética, no sólo continúan hoy en países comunistas como China, Cuba, Vietnam y Corea del Norte, sino que arrecian en países musulmanes de Africa y Asia, en la India y otros. A ellas se suma, en el Occidente, otra persecución, incruenta pero cada vez más visible: por ejemplo, la reciente ola de ataques mediáticos al Papa, las legislaciones y políticas de países otrora cristianos cada vez más abiertamente opuestas y hostiles a la moral católica, etc.

2. "Los buenos serán martirizados"

En materia de martirio, según reconocen documentadamente los propios marxistas europeos [1] , durante la era soviética (1918-1990) el comunismo asesinó a más de cien millones de personas en el mundo, gran parte de ellos muertos in odium fidei, mártires del odio anticristiano. Pero además, los martirios de cristianos continúan hasta hoy en países paganos: por ejemplo en naciones como Arabia Saudita y Sudán la libertad religiosa está asfixiada a tal punto, que la conversión al cristianismo ¡se castiga con pena de muerte!

Pero hay también un martirio incruento y velado, del que son objeto los católicos discriminados por su fe en los actuales estados laicos de Occidente, otrora cristianos. Son bien conocidos el caso de la empleada de una aerolínea inglesa que el año pasado fue cesada por llevar visible en el pecho una cadenilla con la Cruz; o el pastor de una iglesia protestante en Suecia, que por afirmar que las relaciones homosexuales son inmorales y antinaturales, fue procesado y condenado a prisión. Lo mismo sucede con los objetores de conciencia: médicos que se niegan a practicar abortos, farmacéuticos que rehúsan vender medios de control natal antinatural, etc.

3. "El Papa y la Iglesia tendrán mucho que sufrir"

Esta profecía se viene cumpliendo de modo cada vez más manifiesto. Al punto de poder decirse que el Papado vive en nuestros días una verdadera Pasión, como lo atesta la reciente campaña de calumnias contra el Santo Padre, a pretexto de delitos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes pervertidos, sobre todo en las décadas de 1970 y 1980. La virulencia de esta ofensiva antipapal fue tal, que en Inglaterra grupos anticatólicos exigen que, cuando en septiembre Benedicto XVI visite aquel país, sea inmediatamente encarcelado como "responsable máximo" por esos actos abominables; mientras que en Francia, el periódico "Le Monde" se permitió publicar el sábado 3 de abril pasado, en plena Semana Santa, una caricatura bajo el título "El Papa toma posición acerca de la pedofilia", ¡que representa a Benedicto XVI abusando de un niño!!!!

¿¡Adónde hemos llegado!? ¿Y hasta dónde llegaremos? ¿Quién hubiera pensado hace sólo diez años, que un Papa llegaría a ser objeto de esos agravios incalificables en un país otrora católico y civilizado como Francia?

Pero el sufrimiento de la Iglesia se comprende mejor considerando el proceso de "autodemolición" iniciado tras el Concilio Vaticano, denunciado por el Papa Pablo VI y ampliamante comentado por sus sucesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI. El relajamiento en la disciplina eclesiástica ocasionado por ese proceso llevó a que ingresaran al sacerdocio personas moral y doctrinalmente descalificadas, con las terribles consecuencias de todos conocidas.

4. "Varias naciones serán aniquiladas"

El aniquilamiento de una nación puede resultar de guerras externas —por ejemplo de una conflagración atómica—, pero también de una descomposición interna, como la que acabó con el Imperio Romano. La crisis moral que hoy se manifiesta de mil modos —por ejemplo en el permisivismo sexual, la adicción a las drogas, el aumento de la criminalidad, etc.— va produciendo la desintegración de las familias; la cual a su vez genera la disgregación de la sociedad y del Estado, y de esa manera amenaza la misma supervivencia de las naciones. Países como Venezuela bajo el yugo opresor de Hugo Chávez ya se encuentran peligrosamente avanzados en ese proceso letal de descomposición familiar y social.

5. "Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará"

Con esta predicción cargada de esperanza concluye el Mensaje. En labios de la Virgen, la expresión "por fin" significa: "Sea como fuere, suceda lo que suceda, yo triunfaré". Además, en el conjunto del texto queda claro que el triunfo del Inmaculado Corazón de María tendrá como protagonistas a aquellos que "atendieren a los pedidos" de la Santísima Virgen: enmienda de vida, rezo del Rosario, comunión reparadora.

Motivos de confianza

Es decir, más allá de las calamidades actuales, queda claro que Nuestra Señora se valdrá de aquellos que perseveren en atender a sus pedidos y confiar en sus promesas, para inaugurar la nueva era histórica marial que Ella misma anunció, y cuyos síntomas precusores comienzan a manifestarse un poco por todos lados, sobre todo en la renovada apetencia religiosa de las generaciones más jóvenes, en el creciente movimiento de retorno a las formas de religiosidad tradicional, de aprecio por los valores familiares, de rechazo a la inmoralidad rampante, etc. A pesar de la indudable decadencia de la sociedad actual, un observador atento encuentra por todas partes indicios, señales, síntomas, tanto de las crecientes dificultades de la Revolución anticristiana en arrastrar a la opinión pública como del renovado aprecio de esta por el orden y los valores tradicionales. Son señales de que Dios está actuando en la profundidad de los acontecimientos, y alimentan la certeza de la gran victoria prometida en Fátima.


[1Ver Stéphane Courtois y otros, Le Livre Noir du communisme. Crimes, terreur, répression, Ed. Robert Laffont, París, 1997, 840 páginas.



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Comentarios

  • Este mensaje es muy importante, sin embargo carece de lo que muchos mensajes de Fatima tienen miedo de comentar...
    Porque no hay Paz en el mundo?
    Por la misma razon del mensaje de Nuestr Senora en Fatima, cuando dijo que cuando se haga lo que He pedido, habria Paz.
    Nadie quiere decir la verdad, por miedo o porque no quieren entrar en problemas, recordando la frase famosa de una pelicula ’You can’t handle the Truth!"
    Tienen miedo a decir la Verdad...que la Consagracion a Rusia al Inmaculado Corazon de Maria, no se ha hecho como Ella pidio hace casi cien anos!
    Es por eso que no hayPaz, y no la habra hasta que un Papa sea iluminado por el Espiritu Santo, y sin temor, haga la Consagracion....

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